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EEUU 'encarcela' a niños inmigrantes en un Walmart abandonado

Más de 1,400 niños inmigrantes permanecen detenidos en un Walmart abandonado que fue transformado en un albergue.

Los niños inmigrantes que son separados de su padre en la frontera son enviados a un albergue en un antiguo local de Walmart en Texas./AFP.
Los niños inmigrantes que son separados de su padre en la frontera son enviados a un albergue en un antiguo local de Walmart en Texas./AFP.

Texas, Estados Unidos.

Durante más de un año, un viejo Walmart a lo largo de la frontera con México ha sido un misterio para quienes conducen por la carretera, pues en lugar del logotipo del supermercado, cuelga un curioso cartel: "Casa Padre".

Detrás de las puertas automáticas hay una bulliciosa ciudad en sí misma, equipada con aulas, centros recreativos y salas de examen médico. Casa Padre alberga a más de 1,400 niños inmigrantes, decenas de ellos separados a la fuerza de sus padres en la frontera por una nueva política de "cero tolerancia" de la Administración Trump.

El miércoles, por primera vez desde que se anunció esa política, y en medio de un intenso interés nacional, las autoridades federales permitieron que un pequeño grupo de periodistas recorriera el refugio secreto, el más grande de su tipo en la nación.



Southwest Key, organización sin fines de lucro que administra Casa Padre bajo un contrato federal, alberga a 5 mil 129 niños inmigrantes en tres estados -cerca de la mitad de los 11 mil 200 que se encuentran actualmente bajo custodia federal- en instalaciones que extralimitan su capacidad, según Juan Sánchez, fundador y director ejecutivo.

La política de enjuiciar a todos los que cruzan la frontera ilegalmente está creando una nueva categoría de residentes en estos centros de detención: niños y niñas que lidian con el trauma de ser separados de sus padres. "No somos un centro de detención. ... Lo que operamos son refugios que cuidan a los niños. Es una gran diferencia", aseguró.

Sin embargo, el periodista de la MSNBC, Jacob Soborff, que hizo un recorrido por las instalaciones afirmó que "este sitio es llamado albergue, pero en la práctica son niños encarcelados".

Cada día, el Gobierno federal envía a Casa Padre una lista de los niños detenidos en la frontera para ser colocados en el refugio, explicó Jaime García, director del programa de Southwest Key.

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Llegan en camionetas blancas, media docena a la vez. Después de alimentarlos, vestirlos y ducharse, los niños pasan hasta 72 horas en "aspiración" mientras son vacunados y controlados por tuberculosis, enfermedades de transmisión sexual y otros males.

Una vez que son aprobados por los médicos, se unen a la multitud de niños en el refugio, donde permanecen durante un promedio de 49 días, de acuerdo con funcionarios de Southwest Key. El número de niños en Casa Padre aumenta constantemente: ayer, miércoles, fue de 1 mil 469.

Cada habitación cuenta con cinco camas y a la par hay una lista de las pertenencias de cada uno: dos camisetas, tres pares de calcetines, tres pares de ropa interior, una playera tipo polo y un par de pantalones. Las luces se apagan a las 21:00 horas y se encienden a las 6:00.

Asisten a la escuela en dos turnos: uno por la mañana y el otro por la tarde. Se sientan en aulas pequeñas con paredes amarillas cubiertas de imágenes de planetas. El miércoles, a través de las ventanas saludaron a los periodistas.

"Los niños se sienten un poco como animales en una jaula, siendo observados", expresó la ejecutiva de Southwest Key, Alexia Rodríguez.

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Pasan dos horas al aire libre todos los días, incluida una hora de ejercicio físico y una hora de tiempo libre, que muchos niños pasan jugando en los polvorientos campos de futbol. Además, se les permite hacer dos llamadas a la semana.

El número inusualmente alto de niños migrantes no acompañados que cruzan la frontera sur en los últimos años incrementó las ganancias de Southwest Key. La organización ha recibido, desde 2014, más de 1.1 mil millones de dólares para resguardar a menores no acompañados, incluidos 310 millones en el año fiscal actual, según muestran los registros de gastos federales.

Luego de que la Administración de Trump comenzó a separar a las familias, enviando a adultos a las cárceles y sus hijos a refugios, la cantidad de niños bajo custodia federal aumentó en más del 20 por ciento entre abril y mayo de este año.