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El papa Francisco regresa a América Latina, pero evita de nuevo su Argentina

Miles de argentinos cruzarán la frontera para asistir a la misa de Francisco en Santiago de Chile.

El Congreso de Chile aprobó feriados regionales para la visita del Pontífice.
El Congreso de Chile aprobó feriados regionales para la visita del Pontífice.

Santiago de Chile.

El papa Francisco regresa mañana por sexta vez a Latinoamérica, donde realizará una gira hasta el 21 de enero por Chile y Perú, en un recorrido de cerca de 10.000 kilómetros en los que tocará seis ciudades y pronunciará una veintena discursos centrados en las reivindicaciones de los pueblos indígenas.

Francisco llega en un momento de plena actualidad política para ambos países, con un cambio en la presidencia chilena y con el mandatario peruano, Pedro Pablo Kuczynski, que se ha salvado de una destitución.

Visita también dos países inmersos en las reivindicaciones de los indígenas, como los mapuches en Chile, pero también del resto de pueblos originarios en Perú, por cuestiones territoriales y de marginación.

Por ello se prevé que en los discursos que Francisco dirigirá a las autoridades de ambos países, tanto la lucha contra la corrupción como la defensa de los derechos de los indígenas estarán presentes.

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El Papa llegará el mediodía de este lunes a Santiago.

El pontífice ha elegido un recorrido que incluye visitas a las capitales, Santiago y Lima, y desplazamientos a las localidades chilenas de Temuco e Iquique así como a las peruanas Puerto Maldonado y Trujillo.

En total casi 10.000 kilómetros entre vuelos internos y 21 intervenciones, entre discursos, saludos y homilías en las cinco misas que oficiará.

Francisco llegará a la capital chilena el lunes 15 de enero a las 20.10 hora local (23.10 GMT), después de 16 horas de vuelo, tras lo que se retirará a descansar en la nunciatura, donde se alojará.

El día siguiente dirigirá un discurso a las autoridades chilenas y al cuerpo diplomático en el Palacio La Moneda, sede del Ejecutivo, y se reunirá con la presidenta saliente, Michelle Bachelet, mientras que no habrá encuentro privado y solo un saludo con el mandatario elegido, Sebastián Piñera.

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Francisco celebrará varias misas multitudinarias en Perú y Chile.

Interrogantes

Este es el sexto viaje a la región en el que Francisco evita su país, Argentina, un gesto significativo que genera muchos interrogantes.

“En todos los viajes corre el riesgo de ser manipulado. Pero en Argentina el riesgo es más elevado”, sostiene el historiador italiano Gianni La Bella, de la Comunidad de San Egidio, conocida como el brazo diplomático del Vaticano en más de 60 países.

El primer papa latinoamericano de la historia en casi cinco años de pontificado ha visitado buena parte de los países que rodean su natal Argentina, comenzando por Brasil, Paraguay, Bolivia, Ecuador y Colombia.

Desde todos, a excepción de Uruguay, que tampoco ha visitado, ha hecho llamados a la reconciliación, a la paz, al diálogo, ha ofrecido sus buenos oficios y propiciado acuerdos.

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Para diseñar las casullas del Papa, los creadores se inspiraron en culturas ancestrales de Chile.

Sin embargo, muchos observadores, tanto en el Vaticano como en Argentina, consideran que sus mensajes tienen un peso distinto en su país, donde suelen ser interpretados como intervenciones políticas y verdaderas flechas contra las medidas neoliberales del presidente Mauricio Macri, como la controvertida reciente ley de pensiones.

“Creo que Francisco teme que la fuerte polarización que vive Argentina le va a impedir desarrollar su función pastoral”, asegura La Bella, que acompañó a Francisco en su delicado recorrido en septiembre por Colombia, país devastado por más de cincuenta años de conflicto armado.

Gustavo Vera, uno de los activistas sociales más allegados a Jorge Mario Bergoglio antes de que fuera elegido papa, defiende que éste “siempre fue un abanderado de la cultura del encuentro, de la cultura del diálogo, la cultura de buscar los puntos en común para poder trabajar a largo plazo en beneficio de la comunidad”.

“Creo que todavía la Argentina no ha madurado a una situación de concertación, de diálogo, de generar políticas de Estado de verdad”, agrega.

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En San Lorenzo siguen esperando el regreso de Francisco.

¿Unión o división?

La exclusión en sus giras papales de Argentina, el país donde pasó casi toda su vida religiosa, parece ser una decisión muy personal.

“Trata de no ser un factor que genere división, oportunismo, sectarismo. Creo que lo está dejando para el final. Creo que Francisco va a venir a su querido país, a su querida patria, cuando sienta que es un factor que une, un factor que genera condiciones de diálogo, condiciones de concertación”, asegura Vera.

La vaticanista italiana Franca Giansoldati enumeró recientemente las varias posibles razones por las que Francisco no se decide a visitar su tierra, donde probablemente sería recibido por verdaderas multitudes, como ha ocurrido en toda Sudamérica y como ocurrió a Juan Pablo II en la otrora Polonia comunista.

“Para evitar el riesgo de ser usado por el gobierno actual con el que no comparte su política social, para evitar privilegiar su patria con respecto a otras naciones, porque como papa quiere asumir un papel universal, para evitar la nostalgia y el deseo de regresar a los lugares amados y queridos”, resumió.

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El papamóvil que usará Francisco en Chile fue prestado por Estados Unidos.

En por lo menos cinco ocasiones oficiales, los obispos argentinos han invitado a Francisco a visitar su tierra.

Pese a ello, Argentina de nuevo no ha sido incluida en su agenda para el 2018, adelantó el portavoz del Vaticano.

“El mundo es más grande que Argentina y hay que dividirse. Dejo en manos del Señor que Él me indique la fecha”, explicó hace un año el papa latinoamericano.

El hecho de que Francisco descarte visitar Argentina genera ríos de especulaciones, divide a la gente y alimenta el tironeo mediático.

“Seguramente tendrá sus motivos o conocerá muy bien la situación del país para no venir. Creo que es una especie de castigo para el gobierno de Macri, que se lo merece”, reconoció Julián, un jubilado argentino de 65 años.

Más critico resulta Alejo: “A pesar de que no estoy de acuerdo con las políticas que tiene el gobierno actual, debería de venir, ya que es un jefe de Estado”, sostiene el estudiante argentino.