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San Andrés: California se prepara para terremoto de 8,2

Expertos advierten que la falla de San Andrés está cargada y a punto de causar un devastador terremoto.

'El Big One' devastaría gran parte de California, según expertos.
'El Big One' devastaría gran parte de California, según expertos.

California, Estados Unidos.

Un terremoto de una magnitud 3,6 en la escala Richter afectó el martes pasado el área del Valle de San Fernando, en el estado de California, y fue sentido en la cercana ciudad de Los Ángeles, apenas unas horas antes de que un devastador sismo azotara la Ciudad de México dejando cerca de 250 muertos.

La actividad en el denominado Cinturón de fuego del Pacífico ha hecho saltar las alarmas en California, donde expertos advierten del impacto de un terremoto de magnitud 8,2 en la famosa falla de San Andrés, que recorre ese estado de norte a sur a lo largo de 1.300 kilómetros y que delimita la placa norteamericana de la placa del Pacífico.

Dicho terremoto sería mucho más destructivo para el área de Los Ángeles, ya que rompería la falla de San Andrés desde Salton Sea, cerca de la frontera mexicana, hasta el condado de Monterrey, incluyendo Los Ángeles, Riverside y San Bernardino.

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La preocupación tras lo ocurrido en México es más grande aún luego de que un reciente informe constatara que este estado del suroeste de Estados Unidos no está preparado para el "Big One" (el grande) y las autoridades locales tienen que enfrentar esa realidad para "evitar que el inevitable desastre se transforme en una catástrofe."

Según simulaciones de la Agencia geológica estadounidense (USGS, por su sigla en inglés), un terremoto de 8,2 en la punta sur de la falla de San Andrés causaría un temblor de unos dos minutos, mataría a al menos 1.800 personas, heriría a unas 53.000 y generaría daños por 213.000 millones de dólares.

El terremoto más grande registrado en California fue el de Fort Tejon en 1857 y produjo una ruptura en la falla de San Andrés de 360 kilómetros.

Los científicos dicen que, desde entonces, la presión y energía sísmica han crecido de manera dramática a lo largo de la falla, que marca el límite entre dos placas tectónicas - las de América del Norte y el Pacífico. Y tras los últimos sismos registrados en México, Japón, Perú y Nueva Zelanda, las preocupaciones aumentan.

"Es inevitable que ocurra un gran terremoto porque la presión tiene que ser liberada", explicó Robert Graves, sismólogo de la USGS.

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El condado de Los Ángeles sería uno de los más afectados por un terremoto causado por la falla de San Andrés.



Dada la certeza de que ocurrirá el desastre, California debe actuar de una vez frente a sus vulnerabilidades para limitar daños, apuntó Graves.

Sin embargo, la infraestructura vetusta, los riesgos sobre el suministro de agua y de destructivos incendios ruinosos siguen siendo puntos débiles que deben ser atendidos en la perspectiva de un terremoto de hasta 8 grados de magnitud en la escala de Richter al que se expone el "Estado Dorado", indicó en su informe un grupo de empresarios y políticos.

El talón de Aquiles del estado, según el informe, es el Puerto del Cajón, un estrecho pasaje montañoso donde la impresionante falla de San Andrés pasa bajo vías vitales como carreteras, tramos ferroviarios, acueductos, oleoductos, gasoductos y cables de alta tensión de la red eléctrica.

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Un sismo provocado por movimientos de placas de la falla de San Andrés, cortaría casi todo el paso hacia y desde el sur del estado, impidiendo así el suministro de ayuda humanitaria a unas 20 millones de personas y complicando el trabajo de reconstrucción, señalan los expertos.

Las rupturas de oleoductos podrían generar explosiones e incendios que serían difíciles de controlar.

"Cuando el terremoto ocurra todos los acueductos se romperán al mismo tiempo", explicó a la AFP la sismóloga Lucy Jones, asesora de la comisión de Reducción de Riesgos de Desastres del sur de California, que produjo el informe.

La única manera de remediar ésto, según Jones, que es conocida como "la dama terremoto" de California, es buscar fuentes de agua alternativas, incluyendo acuíferos contaminados debajo de la zona de Los Ángeles que podrían purificarse, aunque a un costo muy alto.