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El guiño de Trump a la comunidad cubana en Miami

Las medidas anunciadas por el presidente Trump el viernes pretenden golpear al corazón del Gobierno de Raúl Castro. En la práctica, dicen expertos, medidas solo tienen peso simbólico.

Más de 500,000 estadounidenses visitaron la isla en los primeros cinco meses de 2017.
Más de 500,000 estadounidenses visitaron la isla en los primeros cinco meses de 2017. / Foto: AFP

Washington, Estados Unidos.

El presidente Donald Trump cerró el viernes la puerta a más avances en el proceso de normalización con Cuba y aumentó la incertidumbre para las empresas y viajeros estadounidenses interesados en la isla, con el fin de lograr réditos políticos entre la comunidad anticastrista en Florida y el Congreso.

Al prohibir transacciones estadounidenses con entidades cubanas bajo control de las Fuerzas Armadas (FAR), Trump apuntó contra el corazón del gobierno de Raúl Castro, que colocó a militares al frente de los sectores mas dinámicos de su economía.

En vigencia
Los principales “logros” de Barack Obama seguirán como hasta ahora: El restablecimiento de las relaciones diplomáticas, la reapertura de la embajada, los viajes familiares, los vuelos comerciales, las remesas y el fin de la política “pies secos, pies mojados”.

La extendida presencia militar en la administración de empresas estatales del turismo, comercio, finanzas, comunicaciones, construcción, transporte, no siempre en evidencia pública, está marcada por la discreción oficial en la isla.

Aunque Trump no cortó las relaciones diplomáticas con Cuba ni restringió las remesas a la isla, sí ordenó un retroceso parcial a las medidas de Obama que puede impactar a los viajes y los negocios estadounidenses a la isla.

El cambio más significativo para el proceso de deshielo bilateral está en la decisión de Trump de condicionar su voluntad de negociar con Cuba a que la isla dé “pasos concretos” hacia la celebración de “elecciones libres” y la liberación de “presos políticos”.

“Cuba nunca va a acceder a cambiar su sistema político o económico en respuesta a las demandas de EUA, y jamás negociará sobre esos asuntos”, subrayó un experto en la isla en la American University, William LeoGrande.

4
Millones
De visitantes a Cuba se registraron en 2016, una cifra récord. El turismo es el sector más dinámico de la economía, tras el restablecimiento de relaciones con EUA en 2015.

Golpe al turismo

La nueva política prohíbe los viajes individuales a Cuba para abrir contactos con el pueblo cubano, y aunque esos viajes podrán seguir haciéndose en grupo, las empresas que los organizan tendrán dificultades para alojar a tantos viajeros sin violar la ley.

“Casi todos los hoteles en La Habana tienen una vinculación con el Ejército, y un grupo de 25 personas no puede alojarse mediante Airbnb (que no está afectada por los cambios)”, explicó Robert Muse, un experto en la legislación estadounidense hacia Cuba. Los interesados en viajar a Cuba también pueden echarse para atrás ante la amenaza de que el Departamento del Tesoro les someta a una auditoría para comprobar si están violando la prohibición recién impuesta a los negocios con el Ejército cubano.

Pero el abogado de inmigración cubanoamericano Steven Fernández, asegura que es “teóricamente posible que el Departamento del Tesoro pida a un turista que regresa de Cuba informes sobre los lugares que visitó, dónde comió o durmió. En Cuba, la casi totalidad de las transacciones comerciales se realiza en efectivo y no con tarjetas de crédito o débito, lo que dificulta su rastreo”.

“Sin carteles que indiquen negocios vinculados a las FAR en Cuba, difícil tarea para no violar regulación” de Trump, ironizó en un tuit Sergio Gómez, director de internacionales del diario oficial Granma.

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