La inseguridad llevó a los taxistas que dan el servicio de transporte en Jucutuma, noreste de San Pedro Sula, a paralizar sus labores, situación que ha afectado a muchos pobladores de al menos 10 colonias.
Más de 30 taxis circulan en el sector, pero ayer solo trabajaron tres porque en los últimos días han asesinado a tres ruleteros y otro de ellos está desaparecido.
Desde la entrada en el desvío del bulevar del este hasta la comunidad de San José de Boquerón hay varias comunidades y una sola patrulla motorizada vigila.
“Los pobladores también tenemos miedo al momento de abordar los taxis porque no sabemos cuándo atacarán a otro de ellos y los delincuentes siempre les juegan la vuelta a los policías porque los asesinatos son a espaldas de ellos”, expresó una pobladora.
El temor de los taxistas es que sus compañeros han sido asesinados por pandilleros que les exigen el “impuesto de guerra”.
“Nosotros no podemos dar información porque tenemos miedo. Solo nos queda pagar las extorsiones para que respeten nuestras vidas”, dijo uno de los conductores que por seguridad omitió su nombre.
Un conductor se atrevió a revelar que deben pagar a la semana 150 lempiras por extorsión. “A veces no podemos dar el dinero porque los carros están malos y es ahí cuando cometen los asesinatos”.
Víctor Gómez Aguilar, jefe policial del sector Rivera Hernández, asegura que han tomado la decisión de hacer operativos permanentes en la zona durante las 24 horas y así darles protección a los pobladores y transportistas.
Dice que tiene trabajando un equipo de inteligencia para identificar a las personas que intimidan a los taxistas y en cualquier momento harán las primeras capturas.
“Pedimos a las personas que sean víctimas de extorsión u otro tipo de delitos que pongan las denuncias a la Policía, porque muchas veces no podemos actuar, ya que no nos damos cuenta de lo que pasa”.
Testimonio
Hace 17 días desapareció el taxista Omar Antonio Martínez (24), quien -según contó su familia- fue sacado de su taxi por varios hombres vestidos de policías. Alba Coto, la esposa de Martínez con dos hijos y en estado de gravidez, dijo que ha “pasado días horribles porque no tengo noticias de mi esposo y no he recibido apoyo de nadie para encontrarlo”.
La angustiada esposa pide ayuda de las autoridades para que busquen a su marido. “No sé cómo haré porque mi esposo era todo lo que teníamos, en pocos días tengo que pagar la renta de la casa y tengo miedo de quedar en la calle con los niños”.