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Violencia y crisis económica, los desafíos del nuevo presidente hondureño

Juan Orlando Hernández se convierte hoy en el nuevo mandatario hondureño.

Juan Orlando Hernández ha anunciado que su gobierno estará cerca del pueblo. Prometió muchos proyectos sociales, especialmente para las mujeres.
Juan Orlando Hernández ha anunciado que su gobierno estará cerca del pueblo. Prometió muchos proyectos sociales, especialmente para las mujeres.

Juan Orlando Hernández asume hoy lunes el poder en Honduras con el reto de enfrentar la violencia del narcotráfico y de las pandillas, y una severa crisis financiera que amenaza con profundizar la pobreza.

La ceremonia se realizará en el Estadio Nacional de Tegucigalpa ante la vista de 30,000 espectadores y representantes de unos 65 países, incluidos presidentes y jefes de Estado, el príncipe de Asturias y delegados de organismos internacionales.

Las condiciones del tiempo serán hoy favorables. El Servicio Meteorológico Nacional descartó precipitaciones y bajas temperaturas en la capital.

Unos seis mil policías y militares vigilarán los alrededores, en cinco dispositivos de seguridad

El primero de los gobernantes en llegar al país fue el de Taiwán, Ma Ying-Jeou, quien dijo a los periodistas que venía para “saludar al presidente Porfirio Lobo cuando está concluyendo su mandato presidencial”.

Ma fue recibido ayer domingo por Lobo y se hace acompañar de una numerosa comitiva, la más nutrida que asistirá a la investidura de Hernández.

Felipe de Borbón arribó ayer a las 5:00 pm y también fue recibido por Lobo, en un acto oficial en el que también estuvieron presentes los embajadores de España en Tegucigalpa, Miguel Alberto Suárez, y de Honduras en Madrid, Norman García.

A la investidura de Hernández también se espera la llegada de los presidentes de Colombia, Costa Rica, El Salvador, Panamá, Kosovo y República Dominicana, lo mismo que representantes de otros países de Norte y Suramérica, Europa y Asia.

El presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, no estará en el acto oficial, según confirmó ayer el secretario de Comunicación Social de la Presidencia, Francisco Cuevas, quien precisó que la delegación de ese país la encabezará el canciller Fernando Carrera.

Porfirio Lobo entrega a Hernández el poder, tras lograr la estabilidad política luego de la crisis política del 28 de junio de 2009 que desembocó con la salida del poder del expresidente Manuel Zelaya.

Hernández ganó las elecciones a la esposa de Zelaya, Xiomara Castro, del Partido Libertad y Refundación (Libre) y a Mauricio Villeda, del Partido Liberal, quienes fueron sus principales adversarios

Hernández es un abogado de profesión que estudió su educación secundaria en el Liceo Militar del Norte, de San Pedro Sula. Ha prometido reducir el aparato del Gobierno fusionando algunos ministerios, cerrar oficinas que no rinden resultados, generar empleo, reducir la criminalidad y combatir la corrupción, problemas que son de vieja data en el país.

Hasta el pasado día 20 se desempeñó como presidente del Parlamento, y hereda un país que atraviesa una crisis económica sin precedentes, con una deuda interna y externa que supera los 7,000 millones de dólares.

Honduras está azotada por una violencia criminal que a diario deja un promedio de 20 muertos y por la pobreza que afecta al 70 % de los 8,5 millones de hondureños.

El 40.2% de los hondureños considera que el principal reto de Hernández es disminuir la delincuencia, el 17,1% señala el desempleo, y 14,1% la pobreza, indica una encuesta del ERIC -de los católicos jesuitas-.

La violencia

Según la Policía, la tasa de homicidios de 2013 fue de 75.1 por cada 100, 000 habitantes, mientras que la Universidad Nacional Autónoma de Honduras la estimó en 83 sobre 100,000.

En 2012 ambas instituciones coincidieron que fue de 85,5, la más alta del mundo.

Las autoridades atribuyen los homicidios a ajuste de cuentas de los narcotraficantes y a las pandillas juveniles.

“Tienen hundido a Honduras, no se puede trabajar. Donde yo vivo ya a las seis de la tarde no podemos salir de las casas por miedo a que nos maten los pandilleros que disputan territorio para la venta de drogas”, afirmó a la AFP el obrero Juan Carlos Delgado, (52), quien reside en el peligroso barrio Calpules, de Tegucigalpa.

“Lo que más nos afecta es el impuesto de guerra (extorsión), uno ya no puede trabajar porque uno trabaja para los pandilleros porque si uno no paga lo matan”, enfatizó.

El experto en elecciones Adán Palacios aseguró a la AFP que el crimen organizado ha venido infiltrando las distintas estructuras del Estado. “Va tomando fuerza, es un peligro inminente”, alertó.

Para Mauricio Díaz, coordinador del prestigioso Foro Social de la Deuda Externa de Honduras (Fosdeh), “el peor problema que deja Lobo es el déficit fiscal”, de entre 6% y 8%, y una deuda externa de unos 12,500 millones de dólares.

Un 70% de los 8,5 millones de hondureños son pobres (40% pobreza extrema), y el desempleo y subempleo alcanza el 40%. El nuevo gobierno, señala Díaz, deberá enfrentar “ese problema histórico” en Honduras.

El nuevo presidente de Honduras tiene 45 años y es el primer líder del Partido Nacional que logra un segundo triunfo consecutivo de ese colectivo desde que el país retornó a la democracia en 1980, tras casi dos décadas de regímenes militares.

De las nueve elecciones generales que se han celebrado hasta ahora, cinco las ganó el también conservador Partido Liberal y cuatro el Nacional.

Hernández ha prometido reducir el aparato del Gobierno fusionando algunos ministerios, cerrar oficinas que no rinden resultados, generar empleo, reducir la criminalidad y combatir la corrupción, problemas que son de vieja data.