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Comando de élite protege a Honduras por cielo, tierra y mar

<p>Cuerpos especializados de Estados Unidos, España e Israel apoyan el entrenamiento de esta fuerza.</p>

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Las Fuerzas Especiales son el as que tienen bajo la manga las Fuerzas Armadas de Honduras. El grupo de élite nació en 1979 para combatir las guerrillas urbanas, pero ahora sus objetivos son el terrorismo, el narcotráfico y el crimen organizado.

Están preparados para conducir operaciones especiales en todo tipo de terreno y en cualquier clima. No importan las condiciones de visibilidad, sea de día o de noche, el grupo de uniformados puede actuar incluso en ambientes clandestinos.

Su función es la infiltración y el reconocimiento del territorio enemigo, labor que han cumplido a la perfección gracias al entrenamiento que han recibido de los cuerpos especializados de Estados Unidos, Israel y España.

Por tierra, mar y aire, los miembros de las Fuerzas Especiales ejecutan operaciones que incluyen la recuperación, el daño o la destrucción de un objetivo, la captura o la recuperación personal o de material, así como las acciones convencionales.

Siempre están tras las líneas enemigas para obtener información del objetivo. Tienen sus tácticas y sus medios, son estrategas y cumplen a cabalidad con el eslogan que los caracteriza: Lo que sea, cuando sea y donde sea.

A prueba de fuego

Un pelotón de 50 hombres carga sus mochilas. Salen del Primer Batallón de Fuerzas Especiales y caminan rumbo al campo de entrenamiento.

A 500 metros de distancia los esperan pruebas de coraje, resistencia y valor. El equipo de francotiradores, asalto, anfibios y paracaidistas está listo. Una gama de misiones los espera para probar el grado de adiestramiento, disciplina, tolerancia al dolor, control de emociones, valor, capacidades físicas, psicológicas y de combate.

“Son soldados seleccionados tomando en cuenta varias variables: de dónde vienen y a qué se dedican. Llegan de varias unidades. Se han especializado en diversas áreas, el entrenamiento dura dos o tres años. Contamos con el número suficiente de efectivos para cumplir cualquier misión”, dijo Reinel Fúnez Ponce, comandante del batallón de Fuerzas Especiales.

Combate al narcotráfico

La lucha contra el narcotráfico forma parte de las tareas de las Fuerzas Especiales. Las Fuerzas Armadas de Honduras y Estados Unidos tienen programas de entrenamiento y adiestramiento militar para enfrentarse a este delito que ha hecho de Honduras el sitio más popular para el trasiego, como reveló un reciente informe de la Organización de Naciones Unidas.

Parte de las acciones del grupo de élite se centran en zonas donde hay mucha actividad del narcotráfico, pero también está presto a cumplir misiones donde la seguridad del país esté en riesgo.

“Se trazan misiones específicas. Están preparados para trabajar en ambientes no convencionales como subversión, terrorismo y narcotráfico.

Es un recurso nacional, es la unidad que el Presidente tiene para solucionar una crisis. Entiendo que no todas son acciones armadas. Todas las acciones giran en torno a las amenazas contra el Estado. El apoyo internacional ha sido vital para especializar al grupo ante las nuevas amenazas para el país y por eso se entrenan con Estados Unidos, Israel y España, donde planean y comparten experiencias”, expresó Fúnez.

Sus actividades en el combate contra el narcotráfico incluyen destrucción de pistas, rescate de rehenes e interdicción del narcotráfico. Todas las operaciones del grupo de élite son consideradas información clasificada y únicamente son conocidas por los altos mandos del Ejército, incluido el presidente de la República en su carácter de comandante general de las Fuerzas Armadas.

Las unidades de Fuerzas Especiales apoyan las operaciones contra los carteles del narcotráfico y el crimen organizado. Su entrenamiento táctico de supervivencia y reacción inmediata para combatir cualquier fuerza hostil los vuelve un recurso útil para misiones difíciles como la interdicción de narcoavionetas y embarcaciones.

Entrenamiento

El entrenamiento es diario para mantener la pericia y la capacidad de reacción ante las amenazas del terrorismo, el narcotráfico y el crimen organizado.

Los soldados están concentrados en una sola unidad militar, donde reciben cursos intensos que los preparan en diversas áreas durante dos años. Se preparan en técnicas de combate urbano, con capacidad de movimiento y reacción con equipos pequeños, donde sus maniobras les permiten operar en campo abierto o en despeje de inmuebles.

Se especializan en disparo, inserción, paracaidismo, explosivos, tiro a distancia, inteligencia, puntería avanzada, operaciones en terreno urbano, combate cercano, artes marciales y manejo ofensivo. El grupo solo espera las instrucciones para desplazarse a las zonas donde son requeridos para operar.

“Son dos años de intensa capacitación y, al terminar, el aprendizaje no termina, se continúa con jornadas de retroalimentación para que el soldado esté siempre alerta, activo y pueda responder en las operaciones que se le asignan en los diversos campos”, relató el comandante de la unidad.

Cinco hombres de Fuerzas Especiales están entrenados para desarrollar el trabajo de 30 soldados comunes en cualquier sitio hostil donde les toque actuar.

El entrenamiento para hombres de alto rendimiento en las filas del Ejército hondureño es exigente.

“Aprendemos y nos enseñan a dominar nuestros miedos. Siempre estamos enfocados en una amenaza y la reacción; el apoyo y la respuesta que generamos contribuyen a darle seguridad al pueblo y a la sociedad”, dijo Juan Carlos Romero, miembro de Fuerzas Especiales.

Sus misiones tácticas tienen repercusiones estratégicas y políticas. La capacidad de respuesta de los elementos de Fuerzas Especiales les hace tener gran demanda.

“Todos quieren tener a los miembros de Fuerzas Especiales para cualquier operación, pero somos muy cuidadosos sobre el tipo de operaciones en que empleamos a los efectivos. Es un recurso nacional que tiene jurisdicción nacional y no están supeditados a un área específica”, indicó Fúnez.

Cada grupo del cuerpo de élite se especializa en un área específica. “Es un orgullo ser miembro de las Fuerzas Especiales. Los cursos que nos imparten nos sirven para todo tipo de operaciones”, apuntó Olman Matamoros, uno de los hombres de los seals hondureños.

Especialidades

Los francotiradores son uno de los grupos especializados de las Fuerzas Especiales; sus miembros son entrenados intensivamente en camuflaje y técnicas sobre el terreno. Los francotiradores emprenden reconocimientos y tienen a menudo un impacto psicológico en el enemigo.

El entrenamiento de este grupo se desarrolla durante seis semanas en el Primer Batallón de esta unidad y muchas veces utilizan el Decimoquinto Batallón en la comunidad de Río Claro, Trujillo, Colón.

Los francotiradores trabajan en parejas. Uno observa, mide distancias, hace el cálculo para perfeccionar el disparo que hará el compañero, quien mantiene fija la vista en la mira telescópica del fusil. El trabajo en equipo hace exitosa la operación, donde desde varias distancias, que van desde 100 hasta mil metros, dan perfectamente en el blanco.

En muchos de los ejercicios de entrenamiento de los soldados hondureños cuentan con el apoyo del equipo norteamericano e incluso han trasladado a los CB22, los helicópteros más avanzados de la Armada norteamericana, para este tipo de operaciones con capacidad para mover la infantería.

“Se trabaja en la readecuación de las instalaciones para tener espacios idóneos para capacitar a los soldados. Incluso se readecuó el Decimoquinto Batallón de Infantería, informó Fúnez. El grupo de asalto es otra rama donde los elementos militares se especializan, sobre todo para rescatar rehenes. La negociación es el primer paso para poner fin al conflicto. Como último recurso ponen en marcha el asalto armado cuando ven que la negociación se ha roto.

Para corroborar cómo operan las Fuerzas Especiales le ofrecieron una demostración a LA PRENSA en el manejo de una crisis. Varios equipos se prepararon para rescatar a un rehén que estaba bajo el dominio del enemigo. Neutralizar la vigilancia y vestir trajes camuflajeados para pasar desapercibidos en la operación los hizo avanzar.

Con precisión, seguridad y contundencia ingresaron a la vivienda, donde simularon que el grupo armado mantenía al rehén. La lluvia de disparos a bala viva permitió al cuerpo especializado avanzar y eliminar -hipotéticamente- a los secuestradores.

En el rescate, la protección de la víctima es la prioridad y con sus cuerpos escudan al rehén hasta trasladarlo a un lugar seguro. La operación es exitosa y está claro que Honduras, como Estados Unidos, ya cuenta con una fuerza especial capaz de enfrentarse a todo tipo de hostilidades en cualquier rincón del país.

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