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El 95 % de abusos a niños se da en el seno familiar

Cada mes, 35 menores son víctimas de agresiones sexuales, según estadísticas de la Fiscalía y organizaciones que asisten a los afectados.

San Pedro Sula, Honduras.

En los dos últimos años, los casos de abusos sexuales a menores de edad se han incrementado en un 200%, según las estadísticas que manejan las autoridades de la Fiscalía y organizaciones dedicadas a darle asistencia a las víctimas de esos delitos.

Las cifras también demuestran que el 95% de las agresiones sexuales a niños y niñas, se suscita en el seno familiar.

Entre los primeros agresores sexuales figuran los padrastros, en segundo lugar los padres biológicos, en tercer lugar los primos, tíos y hermanos, abuelos y en cuarto lugar, vecinos y amigos allegados a la familia con cierto grado de confianza.

Por último figuran las personas particulares que cometen un 5% de los delitos sexuales en perjuicio de niños y niñas.

Se disparan casos

Las estadísticas que manejan la Fiscalía y organizaciones no gubernamentales indican que un promedio de 35 menores sufren abuso cada mes.

Los delitos que más se cometen en perjuicio de niños y niñas son la violación, violación especial y actos de lujuria.

Hace dos años se registraban en promedio tres casos por semana de abusos a menores y actualmente se están dando nueve hechos de ese tipo cada semana.

El fiscal de la niñez, Manuel López, manifestó que están recibiendo muchas denuncias en las cuales menores son abusados sexualmente por familiares cercanos en sus viviendas a veces porque hay hacinamientos o por descuidos de los parientes.

El fiscal manifestó que hay muchas personas que no les gusta denunciar ese tipo de abusos y por eso quedan en la impunidad.


“En esos casos los niños siguen siendo vulnerables porque al no sacárseles del lugar o al no sacar a los agresores, entonces estos siguen abusando de los menores”, indicó López.

María Lucila Hernández, trabajadora social voluntaria de la ONG Centro de Atención a Víctimas de Abuso Sexual (Cavas), dijo que hace dos años se registraban tres casos de abusos a niños por semana, “ahora estamos hablando de nueve casos por semana”.

Explicó que en el caso de los abusos de parte de los padres biológicos y padrastros en contra de los menores tiene que ver con una relación de poder. “La relación de poder es porque un padre de familia es el jefe del hogar, un padrastro igual porque es el que provee en el hogar y es el que tiene las reglas en la casa. Igual vemos situaciones de pastores o de líderes de iglesias que por esa misma relación de poder cometen agresiones sexuales en contra de esas víctimas”, señaló Hernández.

Manifestó que en los casos que se dan en el seno familiar las investigaciones sociales y psicológicas que hacen arrojan que no ha habido una verdadera orientación sexual.


Hernández dijo que además los niños, jóvenes y adolescentes obtienen información a través de otros medios como las redes cibernéticas y fácilmente se introducen a una página de Internet y consiguen cualquier tipo de información en relación al sexo o la sexualidad.

“Siempre las estadísticas nos indican que las niñas son más vulnerables a ser objeto de abusos, y en varones la incidencia es de un 35% en los casos que son conocidos?, dijo.

José Guadalupe Ruelas, director de Casa Alianza, manifestó que el abuso sexual a menores es un problema que se da tanto en el espacio del hogar “como en el espacio público, la escuela y en la calle”. Ruelas dijo que muchas veces también el abuso sexual a menores se da en otro tipo de espacios como casas de masajes, prostíbulos y redes de trata de personas.

Ruelas refirió que las agresiones sexuales a niños es un tema que se sigue dando por dos motivos aparte de la falta de valores; es un problema que se maneja muy a nivel de tabú y también por los altos niveles de impunidad.

“Muy poca gente denuncia y hay muy poco seguimiento ante las pocas denuncias”. Señaló que también las redes sociales se prestan muchas veces para poner en vulnerabilidad a niños y niñas porque mucha gente pedófila y pederasta busca perfiles de víctimas en esos sistemas de comunicación.