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Parque Jeannette Kawas, un paraíso natural que cautiva

Honduras tiene muchas bellezas naturales.

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Los farallones al final de Punta Sal son sitios de anidamiento de una variedad de aves y un buen escenario para la toma de fotografías.
Los farallones al final de Punta Sal son sitios de anidamiento de una variedad de aves y un buen escenario para la toma de fotografías.

Tela, Atlántida.

Si hay sitio que me gusta visitar es este parque nacional. Recorrerlo es una experiencia que enriquece la vida, sin duda alguna.

El Parque Nacional Jeannette Kawas, PNJK, se localiza en la Bahía de Tela, departamento de Atlántida, comenzando a unos 3.5 km al oeste de la ciudad de Tela. Pero de hecho, está ubicado entre el municipio de Tela y el municipio de Puerto Cortés en el departamento de Cortés.

El parque ofrece dos escenarios naturales para visitar: la Península de Punta Sal y la Laguna de los Micos. Para llegar a cualquiera de estos dos sitios, se pueden hacer los contactos necesarios a través de la institución encargada de su manejo, la Fundación Prolansate.

Si usted decide viajar por su cuenta y llegar a la población de Miami, entrada a la Laguna de Los Micos, se puede ir en taxi desde Tela a un costo aproximado de L200 por persona en un viaje sencillo. Es un recorrido de 30 minutos aproximadamente.

Tanto en Punta Sal como en Los Micos, el viajero podrá comer en pequeños comedores garífunas ubicados en la playa. Son instalaciones muy básicas con precios accesibles. La comida garífuna se basa en pescado, mariscos, frituras, coco, plátano verde y maduro, casamiento (rice and beans), yuca y muy pocas verduras. En ambos sitios es más que conveniente llevar agua embotellada suficiente para un día y repelente para mosquitos.

El Parque Nacional Jeannette Kawas se extiende por aproximadamente 35 km. de costa por unos 20 km de ancho tierra adentro. Predominan los ecosistemas de humedales costeros como ríos, lagunas, canales naturales y artificiales, pantanos herbáceos, manglares y bosques inundables, así como ecosistemas marinos del tipo de playas arenosas, playas rocosas, farallones, arrecifes coralinos y pastos marinos.

Una verdadera belleza

El parque ha sido desde hace un par de décadas una de las áreas protegidas más visitadas del país, a pesar de no contar con todas las facilidades turísticas requeridas. Sin embargo, la belleza de sus playas, la transparencia y calidez de sus aguas azul turquesa, la facilidad para observar monos aulladores y numerosas especies de aves la convierten en un imán para los viajeros.

El tour más popular es la visita a la Península de Punta Sal, un viaje que inicia a las 8:00 am desde el embarcadero de la ciudad y que lleva a los viajeros por un recorrido de 45 minutos aproximadamente a través de la bahía hasta el extremo este de la península. Ahí se desembarca y durante la siguiente hora los viajeros atravesarán a pie la estrecha faja de tierra en busca de monos aulladores, guatusas y alguna que otra serpiente.

Los monos aulladores, Alluotta palliata, son la atracción principal de la península y se podrán ver varias de las manadas que allí viven. Noviembre es una buena época para verlos muy de cerca, comiendo el aguacate anís silvestre que crece en el sendero principal.

Punta Sal posee tres de las mejores playas del litoral atlántico de Honduras. Es imposible no recomendar el nadar en las transparentes y quietas aguas de Puerto Escondido, Puerto Caribe y Cocalito. Atravesar el bosque tropical húmedo de la península y encontrar estos paraísos perdidos del Caribe hacen valer la pena el viaje. Garantizado.

¿Y sobre la Laguna de los Micos? ¡Ah! Ese es un sitio que merece una página aparte el próximo domingo.