El 15 de mayo del año 2000 será una fecha difícil de olvidar para Salomón Martínez, un comprador de ganado originario de Intibucá a quien una familia acusó del robo de una vaca en 1997.
Después de tres años, los perjudicados por el robo interpusieron la denuncia y Salomón fue detenido. Nadie se explica cómo se pudo probar el robo después de tanto tiempo, pero el testimonio de los testigos hundió a este hombre.
Tres días después de que Martínez fuera detenido, se le acusó de un segundo y tercer robo de vacas.
Lo insólito es que ni el juez ni el defensor detectaron que las dos acusaciones restantes se produjeron cuando el acusado guardaba prisión y fue condenado por el delito de hurto de ganado mayor bajo el viejo Código Penal.
En total le cayeron por el primer robo cinco años y medio; por el segundo le dieron una pena de ocho años y por el tercero, seis años más, haciendo el total de 19 años con seis meses de condena.
De esos ha pagado once años, tiempo en que, asegura Salomón, su vida cambió, y ahora sólo espera un milagro y que alguien le ayude porque ha dejado una parte de su vida en el penal pagando una pena que no cometió.
Su historia
Salomón Martínez, originario de Intibucá, desde muy joven se trasladó a vivir a Subirana, Yoro. Se dedicaba a la compraventa de ganado.
Con mucha tristeza dice que la justicia se ensañó con él y nadie pudo comprobarle los hechos.
“Era comprador de ganado. En 1997 compré una vaca y resulta que no venía legal, otro se la robó y por eso la dueña dijo que no había autorizado la venta y caí en el error porque compre la vaca”, señaló. Sobre el día en el que supuestamente se robó la vaca, contó que los que atestiguaron en su contra lo hundieron.
“Dijeron que a las siete de la noche pasé por el pueblito y dicen que iba con la vaca y que ellos vieron que la vaca tenía el fierro, pero cómo será cierto eso si era de noche”, se preguntó.
“Lo peor es que ese robo dicen que lo hice en 1997 y hasta en 2000 me acusaron y por eso me metieron preso y caí el 15 de mayo.
A los tres días me acusaron de otro robo, dijeron que me había llevado quince vacas de un potrero, pero yo ya estaba preso cuando eso.
No sé cómo me acusaron, las autoridades les creyeron más a los testigos y no vieron las fechas. El caso es que aquí he estado perdiendo los mejores años de mi vida”, manifestó Martínez.
El caso se conoció en el Juzgado de Letras de Yoro, donde simultáneamente la familia aprovechó la captura para acusarlo de tres robos de ganado mayor, pero ninguno fue probado.
El veredicto se basó en los relatos de los testigos y en la revisión del expediente del condenado.
Se verificó que las fechas de los dos robos después de 1997 ocurrieron cuando él ya guardaba prisión.
“Como los que me acusaban tenían dinero, los oyeron y por eso me empezaron a acusar de todos los daños que se daban en ese lugar. De todo era yo el culpable.
Me condenaron por tres delitos y en una sentencia me dieron seis años, otra de ocho y una de cinco años y medio. Llevo once años de prisión.
Las envidias me causaron este problema. Ahora qué puedo hacer si mi vida ha quedado aquí en el penal y hay que enfrentarse a lo que se venga.
Luché por salir de aquí, pero me pusieron un abogado acusador y me dieron dos sentencias.
A raíz de eso dejé que corriera el tiempo y opté por confiar en Dios porque algún día debe llegar la luz a mi vida”, añadió.
En los once años que lleva preso se ha refugiado en los oficios. Dentro del penal, Salomón aprendió a hacer hamacas y lazos y con el dinero que le pagan ha logrado ayudar a su esposa e hijos que están en El Progreso.
Ellos lo visitan y no lo han olvidado, pero no sabe cuándo habrá justicia en su caso.
La pena debió ser menor
La jueza de ejecución Mildred López aseguró que el caso está siendo analizado, ya que se ha hablado con la defensa del imputado para ver qué medidas se le pueden dar para que recupere su libertad.
“Este caso se analizó bajo el viejo Código Penal y es claro que lo que se juzgaba eran documentos.
No existía mediación entre el juez y el privado de libertad y por lo tanto se llevaba a condenas injustas.
En el caso de Salomón, la defensa ha pedido acumulación de penas y estamos analizando el caso porque se debió haber manejado como hurto continuado y la pena debió haber sido menor”, señaló.
“Vamos a ver si es posible darle un beneficio de libertad condicional porque consideramos que el daño que él causó no es proporcional con el daño de estar tanto tiempo en prisión.
Estamos ahora ante un nuevo código que permite analizar si los testigos o el acusado mienten para no juzgarlos injustamente. Pero todas las acciones que ahora se ejecutan benefician al reo.
Por eso hay que aplicar la norma como lo establecen las leyes”, manifestó López.