La muralla, situada en el sector oeste de la frontera, en la garita La Mariposa, línea divisoria entre Nogales Sonora y Nogales Arizona, tiene 595 kilómetros de extensión.
Su construcción comenzó en 1994 bajo el programa Operación Guardián y fue ampliada en 2006. El muro incluye tres bardas de contención, iluminación de muy alta intensidad, detectores de movimientos, sensores electrónicos y equipos con visión nocturna conectados con la Policía fronteriza estadounidense, así como vigilancia permanente con camionetas todoterreno y helicópteros.
Para ampliar la cacería de indocumentados, Estados Unidos está elevando la altura del muro; 2.8 millas de cerco están siendo reemplazados a lo largo de la frontera por una especie de tubos de 18 pies de altura. Es más grueso, más profundo y más alto que el anterior; además se adoptan medidas para evitar que las redes del crimen organizado construyan túneles para el trasiego de ilegales y de droga.
La colocación de cada barra de acero deja un espacio para que desde el otro lado la “migra” controle los movimientos generados en el lado mexicano y con ello ejecutar sus acciones para capturar a los ilegales que buscan la oportunidad de cruzar sin ser detectados.
Ahora, el antiguo muro, construido en 1994, es remodelado porque impide que los agentes fronterizos vean lo que pasa al sur, por lo que ya ha empezado a ser sustituido por paneles de barras. Es más grueso y alto que el anterior y tendrá mayor profundidad. Quieren evitar la construcción de túneles para el paso de personas y droga.
“Han aumentado las personas que intentan llegar a Estados Unidos y con ello el número de muertes. Entre las causas de esos decesos está el muro porque obliga a caminar distancias más largas en terrenos más peligrosos y apartados del desierto, ocasionando que los migrantes se agoten, se deshidraten y mueran”, expresó Sarah Roberts, de la organización No Más Muertes.
Cristóbal Contreras, de la comunidad hondureña en Estados Unidos, dice que el muro, por muy elevado que lo hagan, no detendrá el paso de los indocumentados.
“Siempre se encontrará la manera de burlarlo y saltarlo; lo hemos hecho todos estos años. Puede que disminuyan los que pasan y que haya más muertos, pero la migración continuará.
Los norteamericanos no entienden que ése es “el muro de la tortilla”, que se salta por necesidad, para comer, vivir mejor y ayudar a la familia”, explicó Contreras.
Recolectan dinero
Desde que asumió Jan Brewer como gobernadora de Arizona, este estado se ha convertido en el principal enemigo de los migrantes.
Se promulgó la polémica Ley SB1070 que convirtió en delito no tener papeles de estadía legal en Estados Unidos, no llevar en la billetera la green card o transportar en su automóvil a un indocumentado, aunque sea un familiar.
En Arizona ha comenzado una campaña para recolectar dinero por Internet con el objetivo de agrandar el cerco en la frontera y usar mano de obra de los presos que se encuentran en las cárceles del estado.
Ante las críticas por la solicitud de las donaciones, Steve Smith, senador republicano por Arizona, explicó: “La sección 1, título 41 de la ley -SB1070- permite que el estado desarrolle su propio mecanismo de recaudación de fondos para construir y mantener el muro fronterizo mediante donaciones privadas o públicas de cualquier origen”.
A los donadores -dice el senador electo por primera vez en 2010- se les entregará un certificado que dirá: “Yo ayudé a construir el muro de Arizona”.
Hasta el momento, en el sitio receptor de los fondos denominado “Mantén seguro a Arizona”, 34,309 personas han donado 1,583,171 dólares.
Ricardo Carney, líder religioso de la zona, manifestó: “No es posible que Arizona empiece este proceso para cerrarles más el camino a los migrantes. Esto generará más muertes en el desierto.
Las autoridades del estado apoyan el muro, quieren más ‘migra’, pero eso cuesta mucho dinero y no es necesario invertir tantos recursos para exponer la vida de personas inocentes. Es algo loco lo que quieren hacer. Esto no puede seguir pasando”.
Arizona tiene 606 kilómetros de frontera con México y es el paso más usado por los indocumentados que ingresan en Estados Unidos.