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Comisión depuradora pide investigar a 1,614 exoficiales

Más de 5,000 oficiales, incluidos seis generales, han salido de las filas de la Policía de Honduras como parte de un proceso de depuración.

Vilma Morales, Omar Rivera y Alberto Solórzano, tres de los representantes de la comisión, aseguraron que los expedientes contienen requerimientos con sus respectivas pruebas.
Vilma Morales, Omar Rivera y Alberto Solórzano, tres de los representantes de la comisión, aseguraron que los expedientes contienen requerimientos con sus respectivas pruebas.

Tegucigalpa, Honduras.

La Comisión Especial para la Depuración y Transformación de la Policía Nacional solicitó al Ministerio Público que investigue penalmente a 1,614 exoficiales de ese organismo de seguridad.

La c omisión hizo la petición al Ministerio Público tras entregar a ese organismo 1,300 expedientes de exoficiales policiales que han sido destituidos por estar “involucrados en supuestos actos ilícitos”, manifestó Omar Rivera, uno de los depuradores.

“La fiesta ha terminado, y todos los burócratas, empresarios y políticos deben darse cuenta de que ya no es tiempo de robar o transgredir la ley y tienen que pagar al margen de la ley”, subrayó Rivera.

Vilma Morales, también depuradora y expresidenta de la Corte Suprema de Justicia, manifestó que hay “un sinnúmero de casos de abuso de autoridad, denuncias que fueron presentadas ante la c omisión, donde hay exagentes y exoficiales”.

“El Ministerio Público, no solo para los casos de la P olicía sino para otros temas, está dando respuesta. Lo importante es que hemos tenido una atención inmediata”, aseguró Morales.

La comisión depuradora no precisa la identidad de los exoficiales de la Policía ni detalles de los supuestos delitos cometidos por estos.

Más de 5,000 oficiales, incluidos seis generales, han salido de las filas de la Policía de Honduras como parte de un proceso de depuración iniciado en 2016 en la institución, salpicada por casos de homicidio, narcotráfico y otros delitos.

El presidente hondureño Juan Orlando Hernández aceleró el proceso de depuración de la Policía tras la denuncia del diario The New York Times en 2016 sobre oficiales y otros agentes de la Policía que aparentemente participaron en el crimen, en 2009, del zar antidrogas Julián Arístides González, y en 2011 en el del exasesor antidrogas Alfredo Landaverde.

Conforme a las publicaciones, la muerte de González fue supuestamente planificada por la cúpula de la Policía y otros cargos a petición de un narcotraficante hondureño.

En teoría, la depuración de la Policía, salpicada por múltiples denuncias de oficiales y agentes involucrados en crímenes, narcotráfico y otros delitos se inició en 2011, pero en la práctica no se había ejecutado por falta de voluntad política, de acuerdo con la opinión de diversos sectores.