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“Victoria de Hernández sería buena para USA y la región”: revista FP

Un artículo del experto internacional Daniel Runde, publicado en Foreign Policy, destacó la labor del Presidente hondureño y lo calificó como un importante líder de Centroamérica.

El trabajo del presidente hondureño Juan Orlando Hernández es resaltado en un artículo publicado en la revista FP.
El trabajo del presidente hondureño Juan Orlando Hernández es resaltado en un artículo publicado en la revista FP.

Tegucigalpa, Honduras.

La revista digital Foreign Policy (FP) -Política Exterior- publicó un artículo de Daniel Runde, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), en el que resalta que para Honduras, el resto de Centroamérica y Estados Unidos lo mejor es que Juan Orlando Hernández se reelija en las próximas elecciones de Honduras.

A continuación se da a conocer el texto traducido del artículo titulado Estados Unidos tiene mucho en juego en las elecciones de Honduras, publicado en FP el pasado 14 de noviembre:

“Honduras tiene una elección presidencial este mes. El presidente pro Estados Unidos, Juan Orlando Hernández, está buscando la reelección y encabeza las encuestas.

Una victoria de Hernández no solo sería buena para Honduras, sino también para la región y los Estados Unidos. Washington ha invertido mucho dinero en América Central para ayudar a cambiar la situación económica y de seguridad. Además, con malos interlocutores en Guatemala y El Salvador, perder a Hernández sería un verdadero revés.

Cuando la llegada de 70,000 menores no acompañados de la región en 2014 volvió a colocar al Triángulo Norte en el mapa, el presidente Hernández fue el líder que pidió un Plan Colombia para América Central. En respuesta, el Presidente de El Salvador, Guatemala y Honduras se unieron y presentaron su propio plan, llamado Alianza para la Prosperidad. El Banco Interamericano de Desarrollo, un gran financiador y significativo influyente en la región, apoyó este proceso.

La crisis de los menores no acompañados consiguió que el Congreso republicano y la administración de Obama aporten más de $1,000 millones y se comprometan por cinco años con asistencia extranjera y atención diplomática adicional de Estados Unidos como parte de la Alianza para la Prosperidad en la región.

El presidente Donald Trump ha continuado este apoyo, presentando en su presupuesto al Congreso para el año fiscal 2017 más de $600 millones en apoyo a la región.

Pero este compromiso requiere líderes que estén dispuestos y sean capaces de hacer cambios en sus países, ya que nuestro dinero mo puede malgastarse.

En El Salvador hay un Gobierno claramente antiamericano con una relación hostil con el sector privado salvadoreño que hace que el progreso sea difícil. Las elecciones legislativas y municipales en El Salvador se llevarán a cabo en marzo de 2018; las próximas elecciones presidenciales se celebrarán a principios de 2019. La buena noticia es que el Partido Alianza Republicana Nacionalista (Arena) lidera las encuestas sobre el partido izquierdista Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN). Pero hay un gran grupo de votantes indecisos (60%) que podría influir en las elecciones de cualquier manera. En Guatemala, el presidente Jimmy Morales está derrochando su capital político. Morales, un excomediante, corrió en una plataforma de Gobierno limpio.

Guatemala, en esencia, subcontrató parcialmente sus funciones de fiscal a un organismo apoyado por Estados Unidos llamado Cicig, que ha enjuiciado con éxito una serie de casos de alto perfil, incluidos los que removieron al expresidente y vicepresidente inmediato por corrupción.

Sin embargo, la Cicig ahora comenzó una investigación contra Morales por no declarar $900,000 en contribuciones de campaña.

Y la decisión de Morales de cerrar la Cicig ha precipitado una crisis política cuyo resultado no está claro, lo que está claro es que va a detener o frenar cualquier progreso en las reformas económicas o políticas a corto o mediano plazo.

A pesar de los recientes reveses en la región, es posible un futuro diferente para el Triángulo Norte, pero tenemos que pensar en términos de décadas, no de años.

Una América Central próspera y segura retendría a sus mejores personas y atraería a los inmigrantes de Estados Unidos. Estos países han avanzado en años anteriores y podrían regresar a un camino mejor: un período particularmente notable de progreso, a mediados de la década de 1990, se produjo en El Salvador cuando alcanzó tasas de crecimiento del 8%, una reducción significativa de la pobreza y el logro de una calificación crediticia de grado de inversión.

Hace unos 20 años, Colombia estaba siendo descartada como un Estado fallido y tomó al menos 10 años para revertir esto. Siguen habiendo problemas en Colombia, pero también se ha dado una gran cantidad de éxito.

Con los socios políticos correctos y el apoyo continuo de Estados Unidos y otros, el Triángulo Norte podría lograr algo similar.

Esa ha sido la razón del gran aumento de la ayuda exterior de Estados Unidos a la región. Dado el problema en los otros dos países en este momento, una victoria de Hernández sería una buena noticia. La región del Triángulo Norte tiene un gran potencial agrícola y logístico, con su proximidad a Estados Unidos y América del Sur, y el acceso a los océanos Atlántico y Pacífico.

Además, la región cuenta con una fuerza de trabajo joven y rentable con un número creciente de programas de capacitación bilingüe.

Las industrias como el turismo, la agroindustria, los textiles, la fabricación y la subcontratación de procesos comerciales (por ejemplo, los centros de llamadas) forman parte del futuro de la región.

Por supuesto, aún existen muchos problemas en Honduras y en el resto del Triángulo Norte, que comienzan con niveles extremadamente altos de violencia de pandillas y oportunidades económicas limitadas.

Excluyendo a Haití, estos países siguen siendo algunos de los más pobres del hemisferio occidental.

Hacer frente a la corrupción sigue siendo un gran desafío, pero, según las estadísticas de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, la tasa de homicidios en el país disminuyó 30% en los últimos años.

El abuso de políticas y la impunidad llevaron a la creación de una comisión de reforma y purga policial en 2016, luego de informes que involucraban a altos funcionarios policiales en el asesinato del jefe de la dirección antidrogas en 2009 y su asesor en 2011.

En un esfuerzo por continuar combatiendo la corrupción policial, el presidente Hernández extendió el mandato de la comisión hasta 2018 y hasta ahora ha purgado el 20% de la fuerza policial.

No obstante, varios casos de derechos humanos de alto perfil han hecho más difícil para el Congreso de EUA dar asistencia a la región.

El asesinato de la activista Berta Cáceres en Honduras es una tragedia y los perpetradores deben ser llevados ante la justicia, pero lo que se necesita es voluntad política, liderazgo capaz y políticas de crecimiento pro económico.

Entendiendo esto, Honduras ha lanzado un ambicioso programa de desarrollo económico dentro del marco de la Alianza para la Prosperidad llamado Honduras 2020. El plan busca reducir la migración a la mitad para 2020 generando 600,000 empleos en Honduras en una serie de industrias claves e impulsando las exportaciones.

Si Hernández pierde las elecciones, Estados Unidos no tendrá socios efectivos en la región, la efectividad de nuestros miles de millones de dólares estaría en riesgo y más personas podrían sentirse tentadas a venir a Estados Unidos”.