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Río arrastra patrulla en Yoro y deja cuatro víctimas mortales

El conductor del vehículo intentó cruzar el afluente del Ocotalito en Locomapa junto con tres policías y una dama que cargaba a su hijo de 13 meses de edad. El cuerpo del bebé sigue desaparecido

Las fuertes corrientes de agua del río Ocotalito cortan el paso cada vez que llueve en la zona. Los bomberos y vecinos ayudaron a rescatar los cuerpos de los fallecidos.
Las fuertes corrientes de agua del río Ocotalito cortan el paso cada vez que llueve en la zona. Los bomberos y vecinos ayudaron a rescatar los cuerpos de los fallecidos.

Yoro, Honduras

“Cuando vi que la patrulla era arrastrada por la corriente y comenzó a dar vueltas logré abrir la puerta y salí nadando junto con otro compañero, gracias a Dios estoy vivo”, expresó el policía Franklin Antonio Reyes, sobreviviente de las aguas del río Ocotalito, en Locomapa.

Él y su compañero Javier Martínez Cálix lograron escapar de la muerte ayer en las primeras horas de la mañana cuando la patrulla en que se conducían fue arrastrada a más de un kilómetro de distancia por las fuertes corrientes de ese afluente.

Asimismo, en la zona norte es afectada por fuertes lluvias a causa de una onda tropical que ingresó al país el fin de semana y que ha obligado a Copeco a elevar la alerta verde a amarilla en los departamentos de Atlántida y Colón.

Además, se determinó decretar alerta verde en Yoro y mantener bajo ese mismo nivel a Santa Bárbara, Cortés e Islas de la Bahía.

Los comités de emergencia de Tela y El Progreso se mantienen vigilantes de los niveles de los ríos y albergues que ya fueron habilitados.

Lamentable

Las autoridades de Copeco y el Cuerpo de Bomberos piden a la población tomar medidas de prevención para evitar tragedias como la ocurrida ayer en Yoro, adonde perdieron la vida los policías Jacobo Mendoza (de 42 años) y Alejandra María Interiano (de 18), la ciudadana Mirna Yamileth Rosales y su bebé Darlin Emanuel Garmendia Rosales, de 13 meses de edad.

Según relató el policía sobreviviente, ellos regresaban de la aldea San Francisco, de ese mismo sector, debido a una denuncia de un ciudadano que está con medidas sustitutivas de prisión.

En el trayecto y por no haber transporte público para trasladarse a la ciudad de Yoro, su compañera Alejandra, que había llegado a la comunidad a visitar a su familia, les pidió que la llevaran. Estaba asignada en Santa Rosa de Copán y recién había egresado del Instituto Tecnológico Policial. Junto con la policía también iba Mirna y su pequeño hijo.

El viaje era tranquilo y al llegar al río miraron que estaba crecido por las lluvias. Por ser un carro alto y con doble tracción, el conductor se atrevió a pasar, pues en oportunidades anteriores lo había hecho, pero esta vez falló. Pocos metros habían avanzado dentro del cauce cuando el automotor comenzó a moverse hacia los lados, eran las fuertes corrientes que lo llevaban arrastrado.

Los sobrevivientes recuerdan que por ir al lado de las puertas del carro doble cabina lograron abrirlas y salir en las primeras vueltas y así escapar de la muerte y ver con impotencia cómo a los otros ocupantes se los llevaba el río.

Los vecinos de la aldea El Ocotillo, utilizando lazos, ataron el vehículo a los árboles para que este no continuara rodando río abajo. La madre del menor intentó salvarse y salir de la patrulla, pero en ese instante el niño se habría soltado de los brazos de su progenitora. Los cuerpos quedaron dentro de la cabina. El del bebé sigue desaparecido. Alejandra Interiano era nativa de Locomapa y ayer se presentaría a la estación policial a la que estaba asignada en Copán. Mientras que Jacobo Mendoza era oriundo de La Paz y tenía 13 años de ser policía.