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Ministro de Seguridad, Julián Pacheco, señalado por Los Cachiros

Devis Leonel Rivera Madariaga, un exlíder del cartel Los Cachiros, dijo que Pacheco Tinoco protegía al narcotráfico.

El actual ministro de Seguridad de Honduras, Julián Pacheco Tinoco.
El actual ministro de Seguridad de Honduras, Julián Pacheco Tinoco.

Nueva York, Estados Unidos

El actual ministro de Seguridad de Honduras, Julián Pacheco Tinoco, también resultó señalado de colaborar con el narcotráfico por Devis Leonel Rivera Madariaga, un exlíder del cartel Los Cachiros, que acusó al expresidente Porfirio Lobo (2010-2014), así como a su hijo Fabio.

El testigo involucró en sus denuncias a Pacheco Tinoco -asesor de seguridad en el gobierno Lobo-, al decir que éste ayudaba a proteger al narcotráfico.

La AFP contactó al portavoz del ministro, Julián Hernández, para tener su reacción, pero no recibió una respuesta inmediata.

Rivera Madariaga, un exlíder del cartel Los Cachiros que se entregó a la DEA, la agencia antidrogas estadounidense, en diciembre de 2015, testificó en un tribunal de Nueva York a pedido del gobierno de Estados Unidos, en el marco del caso contra el hijo del expresidente, Fabio Lobo, acusado de conspirar para enviar cocaína a este país.

Rivera declaró ante la jueza Lorna Schofield que sus contactos con los Lobo, con políticos -algunos aún en funciones-, con la policía y militares ayudaron al cartel a recibir toneladas de cocaína en Honduras.

Cuando el fiscal Emil Bové preguntó a Rivera si había recibido asistencia de Porfirio Lobo, Rivera contestó "sí" y dijo que el primer soborno de "aproximadamente 250.000 a 300.000 dólares" se le pagó en 2009, cuando éste se preparaba para postularse a la presidencia.

Devis Rivera dijo que participó personalmente de una segunda reunión con el entonces candidato Lobo en la cual le entregaron un paquete de billetes de 500 lempiras "de ocho a doce pulgadas de alto" y luego le enviaron una maleta con "200.000 a 250.000 dólares".

"Porfirio Lobo Sosa nunca ha recibido ningún dinero de delincuentes ni ha sostenido ninguna reunión particular con ellos", dijo el expresidente, que vive en Honduras, en un comunicado enviado por email a la AFP.

Devis Rivera dijo asimismo que se reunió con otros narcos y al menos con un actual diputado para ordenar "a un grupo de policías" el asesinato en diciembre de 2009 del ex zar antidrogas de Honduras, el general Julián Arístides González, a cambio de 200.000 a 300.000 dólares.

Devis Rivera dijo que hubo una tercera reunión de Los Cachiros con Lobo tras su elección en la que también participó, y en la cual el entonces presidente dijo que nunca los extraditaría a Estados Unidos y "que él nos iba a dar los contratos del gobierno para pagarnos el soborno que le habíamos dado para su campaña".

El expresidente Lobo designó a su hijo Fabio como interlocutor con Los Cachiros, y éste quedó encargado de ayudarles en temas de seguridad, agregó.

El testigo sostuvo que en dos oportunidades Fabio Lobo y su seguridad ayudaron personalmente a Los Cachiros a recibir dos cargamentos de droga que llegaron por avión, uno de 400 kilos en 2012 y otro de una tonelada en 2013. En este último, Devis Rivera dijo que pidió ayuda a Fabio Lobo a cambio del pago de 50.000 dólares porque "era un cargamento grande y necesitaba la seguridad de él".

"Yo sabía que si andaba con él todo saldría bien. Me sentía más respaldado de andar con el hijo del presidente", afirmó.

"Me dijo si le podía dar un poquito más (de 50.000 dólares) porque tenía que pagarle al jefe", o sea "al general Pacheco", dijo Rivera.

Por el pago de la ayuda con el primer cargamento de 400 kg, Devis Rivera dijo que dio a Fabio Lobo un Mitsubishi Lancer color gris blindado, una camioneta Land Cruiser blindada, un fusil AR15 modificado (con mira telescópica y mira láser) y de 20.000 a 30.000 dólares en efectivo.

Detenido en Haití en 2015, Fabio Lobo se declaró culpable de conspiración para importar y distribuir cocaína en Estados Unidos en mayo de 2016.

Puede ser condenado a una pena mínima de 10 años de prisión y una máxima de cadena perpetua.

La pena mínima que enfrenta el testigo es prisión de cadena perpetua más 30 años.