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La falsa elección entre automatización y empleos  

Vivimos en un mundo en el que la productividad, un pilar del crecimiento económico a largo plazo, se ha desmoronado.

Una prioridad de suministros es un enfoque mucho más centrado en las habilidades y la capacitación.
Una prioridad de suministros es un enfoque mucho más centrado en las habilidades y la capacitación. /

Tegucigalpa, Honduras

Sobre productividad, ahora se presenta una posible ayuda en forma de robótica avanzada, aprendizaje mecanizado e inteligencia artificial, lo que puede superar al ser humano en una gran diversidad de actividades, desde la lectura de labios hasta el análisis de radiografías.

El asunto es que la adopción de estas tecnologías alterará el mundo laboral. Los empleos que cambiarán y los que se crearán son tan significativos como los trabajos que se perderán. Investigaciones recientes del Instituto Global McKinsey sugieren que aproximadamente el 15 por ciento de la fuerza laboral global podría ser desplazada para 2030 en una situación equilibrada, pero que los empleos que probablemente se generen compensarán a los que se pierdan. Existe una condición importante: que las economías sustenten el alto crecimiento económico y el dinamismo, sumado a las fuertes tendencias que regirán la demanda laboral.

Aun así, entre 75 y 375 millones de personas en el mundo podrían necesitar un cambio de categoría ocupacional para 2030, dependiendo de la rapidez con la que se adopte la automatización.

En realidad, el intercambio entre productividad y empleo es menor del que parece ser a primera vista, pues el impulso que da la productividad al producto interno bruto aumentará el consumo y, por lo tanto, la demanda laboral. Este efecto será más fuerte y más rápido si las ganancias en valor agregado se convierten en ingresos en manos de quienes son proclives a gastarlos. Distribuir las ganancias de los ingresos ampliamente traducirá entonces el crecimiento de la productividad en el crecimiento del PIB.

Con respecto al suministro, la clave será atender diversos asuntos que serán de ayuda durante las transiciones.

Hay tres prioridades que sobresalen:
La primera es un enfoque mucho más centrado en las habilidades y la capacitación.
La segunda es que debemos reconsiderar hacer el mercado laboral más fluido, incluyendo un uso más activo de las tecnologías digitales para la búsqueda de empleo y para estimular el aumento del trabajo independiente.

Las instancias gubernamentales, comerciales, educativas y laborales deben colaborar para garantizar que los titulares de puestos laborales y quienes se incorporan por primera vez al mercado laboral cuenten con un agudo conocimiento vanguardista de la mezcla en constante evolución de los requisitos en cuanto a habilidades y experiencia.

La tercera prioridad debe consistir en una reevaluación del ingreso y el apoyo durante la transición para ayudar a los trabajadores desplazados a aquellos a quienes se les dificulta la transición hacia un nuevo puesto.

Por último, es posible resolver el dilema de la productividad si aceptamos y liberamos los beneficios de la automatización y ponemos en práctica un grupo de políticas que garanticen que todos estén preparados para ella y que represente un beneficio para todos.