La presidenta del Banco Central de Honduras, María Elena Mondragón, negó que el FMI pida una devaluación a corto plazo.
Recordó que esa misma recomendación la han hecho en todas las revisiones anteriores; pero serán las autoridades hondureñas las que definirán las políticas a seguir, tanto en materia fiscal como monetaria.
¿Cómo toma la recomendación hecha por el Fondo Monetario Internacional?
Ésta no debe interpretarse como una recomendación de una devaluación inmediata de la moneda nacional. Hemos reiterado que la presión sobre el tipo de cambio ha disminuido y no creemos necesario hacer un ajuste; sin embargo, eso no nos exime de la responsabilidad que tenemos como Banco Central de estar monitoreando todas las variables que afectan el tipo de cambio y que algunas de ellas están ajenas a las políticas internas porque todavía hay un entorno internacional que muestra algunos riesgos.
¿Qué tan fuerte sería una flexibilización en caso de que existiera la necesidad de hacerla?
Una flexibilización es para arriba o para abajo, puede variar, no es algo que está fijo, y era lo que teníamos antes cuando estábamos ajustando el tipo de cambio dentro de una banda, y que un día podía moverse un centavo hacia arriba y en la otro semana se registraba un centavo hacia la baja y nadie se asustaba por eso. En todo caso es una recomendación y son las autoridades hondureñas las que definen las políticas a seguir, tanto en materia fiscal como monetaria.
¿Cuáles son otros elementos adicionales que puede mencionar para asegurarle a la sociedad hondureña que no habrá devaluación?
En este momento hay una estabilidad cambiaria en el país, no se ha contemplado ningún ajuste inmediato en el tipo de cambio del lempira frente al dólar y las negociaciones que comenzarán con el FMI en los primeros días de agosto tendrán como punto principal la sostenibilidad fiscal. En este momento no se están presentando condiciones que ameriten un ajuste, el saldo de las reservas internacionales es favorable.
¿Cuál es el comportamiento que las reservas monetarias observan en el transcurso del año?
Es muy positivo, creo que al final del año se superará la meta fijada en el Programa Monetario 2010-2011, que es de 2,178.9 millones de dólares. En 2009 se perdieron reservas internacionales -343.7 millones de dólares-; pero en el transcurso de este año se ha revertido y eso genera mucha más confianza en el país. Del 1 de enero al 1 de julio de 2010, el saldo aumentó de 2,116.3 a 2,173.6 millones de dólares, o sea 57.3 millones de dólares de incremento. Las reservas cubren 3.5 meses de importaciones de bienes y servicios. Si logramos acumular reservas podemos asegurar la estabilidad cambiaria. Los ingresos de divisas por concepto de exportaciones, maquila, turismo y también de remesas son muy positivas.
¿La devaluación será parte o no del nuevo programa económico que se negociará a partir de agosto con el FMI?
No. El principal tema de preocupación no sólo del Fondo Monetario sino que de las principales autoridades del país es la sostenibilidad fiscal, que es lo que ocupará la mayor atención en la negociación que tendremos muy pronto con el Fondo Monetario. Debemos alejar preocupación porque la cuestión de la política cambiaria no será parte del arreglo por 18 meses que se espera firmar. Pero tampoco vamos a pretender mantener un tipo de cambio que afecte la competitividad del sector exportador o que vaya hacer más vulnerable nuestra situación externa. Quiero dejar claro que esta negociación con el FMI no está poniendo como condición un ajuste en el tipo de cambio.
El Fondo Monetario plantea otras recomendaciones para mejorar la situación de la economía hondureña...
Sí, por ejemplo, si queremos asegurar que no habrá devaluación debemos lograr esa estabilidad macroeconómica que comienza con una disciplina fiscal, con una reducción del gasto y, por ende, del déficit del Gobierno, porque en la medida que se tenga un desequilibrio fiscal muy grande se ejerce mayor presión, ya que la economía se ajusta sola. El tipo de cambio es un precio y si no hacemos lo correspondiente por el lado fiscal, en el futuro podemos tener mayor presión sobre la política cambiaria. En este momento -reiteró- lo más importante es la disciplina fiscal si queremos tener estabilidad de precios y estabilidad cambiaria.