Tenemos que saber elegir bien a quién le hacemos nuestras confidencias para en un futuro no sentirnos defraudados.
Tenemos que saber elegir bien a quién le hacemos nuestras confidencias para en un futuro no sentirnos defraudados.

La amistad verdadera en todas las etapas de nuestra vida

No es lo mismo la amistad de los 16 años que la de los 30 o los 50, las condiciones son diferentes

¿Alguno de tus amigos te dijo la famosa frase de “no te fallaré” cuando eras aún adolescentes? Es posible que hasta tú mismo, ya en la edad adulta, continúes repitiéndola a muchos de tus amigos en determinadas ocasiones.

Sergio García, colaborador del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid, ha aclarado los matices que puede haber sobre este término atendiendo a las valoraciones de las distintas personas. El “no te fallaré” suele permanecer en el tiempo y se suele idealizar a la amistad.

No hay que caer en este error porque hay que comprender que aunque de pequeños se pasen y pasen horas y horas juntos, se tiene que saber extrapolar la relación conforme a las fases vitales: “No es los mismo la amistad de los 16 años que la de los 30 o los 50”, matiza.

En muchas casos, las personas caen en el error de abusar de sus amigos tanto que les acaban perdiendo para siempre. “Que sea nuestro amigo no significa que debe satisfacer todas o muchas de mis necesidades”, explica.

García señala que se suele acabar utilizando a los amigos como terapeutas a los que se va a llorar por cualquier motivo que se nos pase por la cabeza y a los que pedimos que siempre estén ahí cuando pasemos por malos momentos.

También hay veces que se abusa de las cualidades de los amigos y no se les valora como debe: ¿Quién no tiene un amigo informático y acude a él para que le arregle el ordenador gratuitamente? Con esta acción ya se está cometiendo un abuso de sus facetas y habilidades. Una forma de valorarle sería capitalizando esa ayuda que nos ha aportado.

Desde el punto de vista del psicólogo, es muy posible que la mayoría de las amistades surjan cuando comienzan las pequeñas confidencias personales. Cuando hacemos esto tenemos que “saber elegir bien” a quién se las hacemos para en un futuro no sentirnos defraudados.