Hay quienes ahorran mejor poniéndose un objetivo de ahorro y otros que actúen mejor respecto a un presupuesto. Quizá una mezcla de ambas funcione.
Hay quienes ahorran mejor poniéndose un objetivo de ahorro y otros que actúen mejor respecto a un presupuesto. Quizá una mezcla de ambas funcione.

Ahorra dinero para viajar en tus vacaciones

Lo has intentado y no has podido, no te aflijas, te daremos hoy una guía para que deje de ser una “misión imposible”

El dinero siempre es un tema importante y uno que echa para atrás a mucha gente a la hora de lanzarse a viajar. Generar, mantener e invertir bien el capital no es fácil. No te prometo que será divertido, pero te prometo que merecerá la pena.

Apunta y analiza tus gastos mensuales. Es el típico consejo que te dan a la hora de querer ahorrar, pero es que ¡funciona de verdad! Lo primero que tienes que anotar son todos los gastos mensuales de cada mes (alquiler, agua, luz, combustible, comida, transporte…).

Algunos de estos serán necesarios e inevitables (alquiler, luz…), mientras que otros serán evitables y podríamos llegar a considerarlos un capricho. Estudia tu caso en particular e intenta rebajarlos.

Anótalo todo. Una vez escrito podrás ver dónde gastas tu dinero a fin de mes y, si te parece mucho, disminuirlo. En la mayoría de casos hay muchas sorpresas a final de mes con el gasto en restaurantes, cervezas o caprichos del momento.

No te endeudes. Si lo que quieres es ahorrar… intenta no endeudarte. Tomar un crédito supondrá que cada mes deberás dedicar parte de tu dinero a esa deuda y, seguramente, pagar intereses.

Ponte objetivos de ahorro. Todo es más sencillo cuando tenemos objetivos. Ponte pequeños retos de ahorro con los que motivarte y hacer que privarte de otras cosas sea más sencillo. ¿Crees que podrías ahorrar un 10% de tus ingresos? ¿Un 20%? Póntelo como objetivo y será más fácil seguir adelante con él.

Deja un vicio. Si fumas, te compras ropa cada semana, te tomas un cafecito diario. Aprovecha la excusa del ahorro para dejar un pequeño placer culpable, puede ser una buena estrategia.

Ponte presupuestos diarios/semanales. Realmente está muy relacionado con el punto #3, pero nuestras mentes lo reciben de forma diferente. A todos en algún momento nos han dado una cantidad de dinero y lo hemos tenido que administrar por un período de tiempo, de eso se trata...

No gastes en aquello que no necesitas. Suena fácil. ¿Por qué debería yo gastar en algo que no necesito? Haz la lista de la compra antes de ir al mercado y una lista de cosas que necesitas comprar cuando vayas a comprar ropa.
Antes de comprar algo pregúntate si lo necesitas, ¿o es solo un capricho? ¿Cuántos caprichos me he dado ya hoy?

Estrategia


Alcancía de lo no gastado y del dinero que “nunca existió”:
Personalmente es un método (en realidad son dos) que funcionan perfectamente. Soy firme defensor de las alcancías cerradas (de las que necesitas martillo o tirarlas al suelo para abrirlas), y he encontrado dos trucos infalibles para ir llenándolas “sin” darte cuenta:

El dinero no gastado:
¿Se cancela el plan del sábado? Has decidido quedarte en casa a ver una película en vez de ir al cine? El dinero no gastado, y por tanto ahorrado, irá a parar a la alcancía cerrada. Como si, en realidad, lo hubieses gastado.

El dinero que nunca existió:
Encuentras en un pantalón un billete, ¿tu abuelita ha decidido darte algo?, un amigo te devuelve un dinero que ya no esperabas, ese dinero nunca existió o, mejor dicho, ya no contabas con él. Ese dinero irá directamente a la alcancía del dinero no gastado y el dinero que nunca existió. Si ese dinero que nunca existió o el dinero no gastado no está en tu cuenta no contarás con él y, por tanto, no harás planes al respecto. Y entonces, cuando abras la alcancía, y sin darte cuenta…

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Carlos Ponce

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