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CookApp, permite transformar un apartamento en restaurante

Nada mejor que la comida casera. Sobre todo si corre a cargo de un reputado chef… en su propio apartamento. Una aplicación creada en Argentina vincula a fanáticos de la gastronomía en Nueva York.

La aplicacción CookApp permite poner en contacto a cocineros y amantes de la buena cocina en la gran ciudad.

Nueva York, Estados Unidos.

Ensalada con frutos de mar, bruschetta y crocantes de salmón, ñoqui y tarta de limón: el tiempo de una velada, Giuseppe transformó su apartamento neoyorquino en un pequeño restaurante, para la alegría de sus comensales.

Por 60 dólares por persona, Giuseppe Marrone y su amiga Chiara Mortaroli proponen un menú con tres platos, acompañados de vinos y cócteles, a ocho desconocidos, seducidos por la cocina de Giuseppe gracias a una aplicación creada en Argentina a fines de 2013 y disponible en Nueva York desde febrero pasado, que vincula a fanáticos de la gastronomía.

Ya es la segunda vez que Chiara, de 28 años y empleada en una galería en el barrio de Chelsea, recibe en su casa, y también fue comensal en otras dos cenas organizadas siguiendo esta modalidad.
Los dos jóvenes se agitan en la cocina para preparar la pasta, el postre y los tragos con los que agasajarán a sus clientes esa noche. Además, cada uno se volverá a su casa con la receta de los ñoquis y de la tarta en
un pergamino enrollado con delicadeza.

Además "desafié a (otro comensal) Roberth a una competencia de rueda de carro en la terraza (del apartamento), ¡esto es algo que no se puede hacer en un restaurante!", se exclama.

Medio centenar de cenas fueron organizadas en Nueva York desde el lanzamiento de CookApp en febrero, cuenta a la AFP su cofundador Pedro Rivas.

Los clientes

En una ciudad que permanentemente recibe a nuevos curiosos, los mejores clientes de CookApp son justamente los que acaban de llegar. "CookApp permite conectar personas que no conocen a mucha gente en la ciudad", asegura Rivas.

"Por supuesto, hay personas más jóvenes y otras menos, pero la mayoría oscila entre 25 y 45 años", cuenta.
Para poder recibir a los demás gourmets en su casa, los aprendices chefs primero deben presentar un pedido de inscripción y luego recibir la aprobación del sitio.

"Buscamos tres cosas: la limpieza y la seguridad, aptitudes culinarias y, lo más importante, que sean buenos anfitriones", dice Rivas.

Luego de la cena, se evalúa con una nota al autor: y en 95% de los casos, el resultado es de cuatro o cinco estrellas en un máximo de cinco, se congratula el argentino.

Y además, revela otro aspecto de estas veladas.

"Hay un montón de aplicaciones creadas para encuentros amorosos, y esto es un evento social. ¡Pero incluso así a veces se da, lo vi de primera mano!", se excalama Rivas.