Fatiga muscular: ¿Qué es?, ¿Cuáles son sus causas? y ¿Cómo prevenirla?

Lo cierto es que la fatiga muscular, además de ser un problema en sí misma, denota que algo se está haciendo mal en la programación de los entrenamientos y puede ser el paso previo a lesiones severas en el futuro.

SAN PEDRO SULA.

La fatiga muscular va más allá de sentirse cansado. Se trata de una situación en el que las fuerzas del deportista fallan unido a una sensación de pesadez en los músculos y un aumento del ritmo cardíaco y respiratorio que puede terminar desencadenando una importante falta de coordinación e incluso episodios de ansiedad.

No se puede establecer el momento exacto en el que aparece la fatiga muscular ya que tiene que ver con una combinación de aspectos entre los que se encuentra el estado físico, la edad, la alimentación y, por supuesto, la genética. Por eso en cada persona el «límite motor» es diferente e incluso en una misma persona se puede alcanzar con diferentes niveles de entrenamiento.

Se produce por una reducción de los niveles de calcio necesarios para una adecuada contracción y relajación muscular, por acumulación de ácido láctico o por deficiencia de glucógeno, pero también por una hidratación inadecuada. En general, el músculo activo necesita nutrirse de oxígeno y de glucógeno. Con el aumento de la intensidad se incrementa esa necesitad y el tejido necesita más energía lo que lleva a un aumento de la producción de ácido láctico produciendo una acidosis metabólica.

Si el esfuerzo continúa creciendo la fuente de energía para el músculo deja de ser el glucógeno y pasa a ser la proteína mientras que el suministro de oxígeno empieza a ser insuficiente. Todo esto hace que empeore la acidosis y llegan las dificultades para contraer y relajar las fibras adecuadamente.

Un masaje terapéutico, medias de compresión o baños de agua fría y caliente son algunos de los remedios que pueden mejorar la fatiga muscular.

Causas:
- Esfuerzo demasiado intenso.
- Falta de recuperación.
- Ejecución técnica incorrecta.
- Estancamiento en los entrenamientos.
- Problemas de sueño.
- Planificación inadecuada.
- Problemas con el tiroides.
- Anemia.
- Consumo de drogas, tabaco o alcohol.
- Efectos secundarios de medicamentos.
- Mala alimentación.
- Inadecuada hidratación.

Consejos
-Salvo que tenga relación con algún tipo de enfermedad como la anemia o los problemas con la glándula tiroidea, la fatiga muscular puede evitarse siguiendo unos consejos que no por sencillos son menos importantes.
-Planifica los entrenamientos adecuadamente.
-Mantén una dieta saludable.
-Presta atención a la hidratación.
-Respeta las horas de sueño y los días de descanso.
-Busca asesoramiento profesional.
-Adapta la intensidad progresivamente.
-Dale al calentamiento y a los estiramientos la importancia que tienen.

La Prensa