Que los niños estén bien

Llevan semanas sin poder jugar en espacios abiertos, alejados físicamente de sus amigos, la rutina escolar se transformó abruptamente, y hubo que adaptarse a un sistema a distancia, en la televisión y en la computadora.

SAN PEDRO SULA.

Los niños se encuentran ahora en medio de un mundo atemorizado y paralizado por un virus que los adultos apenas consiguen entender; papá y mamá están desesperados por un confinamiento que también están aprendiendo a manejar. Y, en no pocos casos, preocupados por la falta de trabajo y los problemas económicos que pueden venir.

"Con este tipo de situaciones reconocemos que los niños también están sometidos a presiones y viven momentos difíciles", comenta la doctora en educación Vanessa Martínez, y coach para padres en disciplina positiva.

"Estos factores inciden en aumentar los niveles de ansiedad y el agotamiento de los niños".
En las pláticas de estos días con padres de familia, la psicopedagoga ha notado que hay niños abrumados ante la la falta de convivencia con otros chicos, la sobrecarga de responsabilidades académicas, y la imposibilidad de salir de casa.
Los papás reportan cambios de conducta en sus hijos que identifican como renuencia a hacer las cosas o apatía.

En realidad, son señales de estrés que implican un cambio de actitud o conducta, comenta Martínez, maestra y madre de un niño de cinco años.
Están, por ejemplo, la dificultad para dormir, la irritabilidad, tristeza, y rebeldía, hasta problemas para terminar las tareas, manías como morderse las uñas, o la manera en que se relacionan con los miembros de la familia.

En medio del caos que Covid-19 representa y a mitad del camino de lo que se espera dure la cuarentena, los padres de familia podrían hacer un alto, y cuestionarse: ¿Qué le estoy transmitiendo a mis hijos en estos días?, ¿amor y protección?, ¿o estrés y angustia?.

Una gran oportunidad
No se trata de generar más estrés sobre la relación con los niños, sino de tomar conciencia de la oportunidad que este momento representa.

Eva Fernández, gerente de Inversión Social de Fundación Femsa, que tiene un fuerte trabajo en América Latina para la primera infancia, señala que para poder dar a los hijos tiempo de atención y cariño, los papás deben, primero, asegurarse de estar bien.

"En la medida en que los papás puedan darse momentos de descanso y también para estar ellos sanos es que también a los niños los podemos ayudar a crecer en su desarrollo emocional", expresa Eva, madre de niños de entre 4 y 9 años. La institución que dirige apuesta a promover el juego para fomentar la conexión y comunicación, en donde tanto padres como hijos se diviertan y crezcan, incluso en estos tiempos de contingencia.

Al jugar tan solo 15 minutos en familia, se desencadenan miles de conexiones neuronales, establece la Unicef. "Jugar también puede ser una manera de distraernos nosotros (padres) y de pasar un tiempo de relajación, hay que tratar de liberarnos un poco el estrés en el que estamos viviendo y sentarnos a convivir como familia", comenta Eva.

A continuación algunas dinámicas, recomendaciones e ideas de organizaciones y especialistas para que los niños estén bien.

Bienestar infantil:


1. Respiren juntos
Es una actividad para realizarla con niños de tres a cuatro años. Lo único que se necesita es un lugar donde nadie interrumpa y música tranquila que invite a relajarse.

Pídele a tu hijo o hija que se siente de manera cómoda, con la espalda derecha y las piernas cruzadas (También funciona acostarse. Acomódate en la misma postura. Coméntale que van a jugar a imaginar y sentirse bien. Pon la música e intenten poner atención en cómo entra el aire por la nariz y luego sale. Háganlo cada vez lentamente.Utiliza una voz suave, pausada y amorosa para ayudarle a imaginarse viajando en una nube.

2. Reflexionen juntos
Al terminar el día, reúnanse y desarrollen en familia la resiliencia hablando de lo que podría ir mejor mañana.

Planteen preguntas como ¿qué es algo que necesito cada día?, ¿qué me ayudaría a sentirme más feliz o en calma?, ¿cómo puedo ayudar a mi familia cada día?, ¿cómo puede alguien ayudarme?, ¿qué es lo que yo quiero?. Los niños más grandes pueden escribir sus respuestas en un diario.

También recuerden que no hay una rutina única para toda la familia, eso los hace especial. Para evitar el estrés es importante limitar la cantidad de tareas que se pretenden cumplir en un día. Respira profundamente y reconoce las cosas buenas que tienes en tu vida en este momento.

3. Establezcan rutinas
Asignen tareas dentro del hogar de acuerdo con la edad y las características y capacidades de cada quien. Establezcan rutinas para cada momento del día, esto dará al niño seguridad y le va a permitir no elevar los niveles de ansiedad.

Hay que buscar un espacio para que los niños estén en movimiento físico, el cual es una necesidad para ellos. Guíalos para identificar y hablar de sus emociones, de lo que sienten esos momentos. El poner en palabras les ayudará a aprender a manejarlas. Promueve la reconciliación en casos de conflictos entre hermanos o como padres. "Nunca te vayas a dormir con alguien enojado", decían sabiamente los abuelos. Anímalos a que hablen de sus planes a futuro, esto ayudará a motivarlos para cuande esto pase.

4. Sé el ejemplo
Prepárate para responder las preguntas de tus hijos sobre Covid-19 y ofréceles información que sea comprensible según su edad. Transmíteles la seguridad de que están protegidos. Diles que está bien si se sienten disgustados. Limita la exposición a la cobertura de noticias sobre el tema, incluidas las redes sociales.

Los niños pueden malinterpretar lo que escuchan y pueden asustarse por algo que no entienden. Elabora un cronograma para actividades de estudio y para actividades de descanso o entretenimiento. Sé el modelo a seguir en el manejo de estrés: Tómate descansos, duerme bien, ejercítate y come bien.

La Prensa