El domingo pasado en el mismo sector fue encontrado sin vida un joven de unos 20 años de edad y ayer presuntos miembros de la mara Salvatrucha habrían asesinado a dos supuestos integrantes de la pandilla rival 18.
Los dos hechos tienen similares indicios, por lo que las autoridades policiales e investigativas suponen que se trata de los mismos hechores en los dos crímenes perpetrados en el lugar.
Las primeras pesquisas de la unidad de Análisis de la Dirección Nacional de Investigación Criminal, DNIC, señalan a los miembros de la Mara Salvatrucha de la colonia Suazo Córdoba como los principales sospechosos de cometer los asesinatos.
Los raptan en cementerio
De acuerdo con la información brindada por los familiares de las víctimas, los fallecidos respondían a los nombres Cristhian René Rosa Reyes, 31, y su primo Edwin Ernesto Hernández Reyes, 28.
Estaban enterrando ayer a las 9:00 de la mañana en el cementerio La Puerta, a Óscar Javier Soto Aguilar, quien se presume que era pariente de los primos Reyes.
La DNIC informó que tanto Soto Aguilar como los primos Reyes podrían ser miembros de la mara 18; sin embargo, faltan investigaciones que hacer para confirmar la tesis que hasta ayer se manejaba en las oficinas de la institución.
Un familiar dijo que cuando llegaron los sujetos armados al camposanto, los rodearon y se los llevaron raptados hacia la parte montañosa del Merendón, arriba del sector de La Puerta.
A la 1:00 de la tarde, los empleados de un negocio ubicado en el bulevar que conduce hacia el sur, llamaron a la Policía Preventiva para informar del hallazgo de dos cuerpos sin vida.
El clase uno de Policía, Mauricio Amaya, mencionó que llegaron a los pocos minutos de ocurrido el hecho.
“Luego de que nos llamaron fuimos al lugar y encontramos los dos cuerpos con varias heridas de arma blanca en diversas partes”, afirmó.
Los agentes policiales hicieron una inspección en la parte alta de la zona conocida como El Cacao y a varios metros encontraron a un grupo de ocho jóvenes con machetes, los que al ver la presencia policial huyeron en veloz carrera escondiéndose entre los árboles del cerro.
“Los machetes llenos de sangre los dejaron botados cuando vieron a los preventivos”, aseguró Amaya.