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Seguridad extrema tras fallo que autoriza extradición del “Negro” Lobo

Familiares comienzan a despedirse de Carlos Arnoldo “Negro” Lobo, que en las próximas horas será presentado ante una corte federal en Estados Unidos.

Carlos Arnoldo Lobo fue detenido el pasado 27 de marzo en San Pedro Sula.
Carlos Arnoldo Lobo fue detenido el pasado 27 de marzo en San Pedro Sula.

Tegucigalpa.

Luego de la resolución de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), que autoriza la extradición a Estados Unidos del hondureño Carlos Arnoldo Lobo, la seguridad en el Primer Batallón de Infantería es extrema.

Un contingente militar ha cercado la instalación donde se encuentra detenido el supuesto narcotraficante conocido como el Negro Lobo, quien podría afrontar hasta dos cadenas perpetuas en territorio norteamericano.

En una maratónica reunión, el pleno de 15 magistrados de la Corte resolvió por unanimidad la noche del viernes rechazar un recurso de apelación que interpuso la defensa del detenido en contra del fallo de una jueza natural que autorizó la extradición.

Lobo es requerido por la justicia estadounidense por los delitos de asociación delictuosa para distribuir cocaína sabiendo que la misma sería importada a Estados Unidos y por asociación delictuosa con la intención de distribuir cocaína estando a bordo de una nave sujeta a jurisdicción de Estados Unidos.

El fallo del Poder Judicial autoriza la extradición condicionada para que el presunto narcotraficante sea juzgado por hechos cometidos después de la reforma del artículo 102 constitucional aprobada en febrero de 2012 por el Congreso Nacional.

De acuerdo con el tratado de extradición en su artículo 5, nadie puede ser juzgado por delito distinto al que motivó su entrega. Tras la decisión del Poder Judicial, el Gobierno de Estados Unidos se prepara para concretar la próxima semana el proceso de extradición del Negro Lobo, quien estaría siendo trasladado en helicóptero a Palmerola y luego a Miami, Florida, para que comparezca a una corte federal.

Ambiente en batallón

El fallo desató desde la noche del viernes la movilización de un fuerte contingente militar en los alrededores del batallón donde permanece en una celda de máxima seguridad el primer hondureño que será extraditado a otro país después de la reforma constitucional.

La instalación es resguardada día y noche por miembros de las Fuerzas Armadas, quienes vigilan los alrededores, incluso con tanques de combate y jeeps artillados.

Los efectivos militares también patrullan en los alrededores del batallón en vehículos doble cabina. Temprano, luego de la resolución de la Corte Suprema de Justicia, se observó el ingreso de varias personas en la instalación militar, presuntamente familiares de Lobo, detenido el 27 de marzo pasado en San Pedro Sula.

Se supo que el apoderado legal de Lobo llegó temprano por la mañana.

Otra versión que circuló es que vehículos con placas del cuerpo diplomático llegaron al local militar, algo que ninguna autoridad quiso confirmar. Se conoció que los parientes más cercanos del detenido habrían comenzado a despedirse antes del proceso de extradición que en las próximas horas materializarán las autoridades estadounidenses.

El comisionado nacional de los Derechos Humanos, Roberto Herrera Cáceres, dijo ayer que el trabajo de ese organismo se limita a verificar que a Lobo se le dé un tratamiento humano, tenga acceso libre a los tribunales y se le respete la garantía del debido proceso.

“Como Comisionado de los Derechos Humanos”, explicó Herrera Cáceres, “no podemos intervenir en el fondo del proceso cuando ya hay una acción judicial en curso”.

Aseguró que el Conadeh le ha dedicado tiempo e invertido mucho recurso humano a ese caso y que lo mismo tendría que hacer con cualquier hombre o mujer que se encuentre en esas o en otras situaciones que ameritan velar por sus derechos humanos.