El empresario sampedrano Miguel Ángel Villela Meza, capturado el fin de semana en Colombia junto a otros seis miembros de una red internacional de tráfico de drogas y armas desde Centroamérica para grupos armados, aceptó los cargos imputados por las autoridades de ese país.
El ministro de Seguridad, Óscar Álvarez, declaró ayer en conferencia de prensa que las autoridades hondureñas no quisieron correr el riesgo de poner a la orden de la justicia hondureña a Miguel Ángel Villela Meza porque a los jueces hondureños “les tiemblan las manos”.
Por esa razón, Villela Meza, residente en San Pedro Sula, fue capturado junto al capo nicaragüense Franklin Willian MC Field Bent, alias el Buda, y a cinco colombianos durante la operación “Oráculo Conection” en las ciudades de Barranquilla, La Dorada y la isla de San Andrés, Colombia.
Álvarez reveló que al detenido lo estaban siguiendo los cuerpos de investigación y que tienen imágenes de su salida del aeropuerto de San Pedro Sula.
En el operativo participaron órganos de seguridad de Colombia, unidades especiales de la Policía de Honduras y de la Fiscalía General de la República, así como agencias de investigación criminalística de Estados Unidos y Panamá.
Operación conjunta
Según las autoridades colombianas, fueron 18 meses de trabajo e investigaciones las que desarrollaron para lograr la captura de simultánea de los siete integrantes de la red.
El nicaragüense Franklin Willian McField Bent, alias el Buda, fue identificado como una de las personas encargadas de la recepción de los narcóticos por vía marítima, desde la costa del Caribe colombiano hacia Centroamérica.
Quien le enviaba las drogas al Buda era el colombiano Edwin Leonardo Rodríguez León, alias el Señor de las Cadenas, quien también cayó en la operación policial.
Otros cuatro colombianos cayeron con Villela Meza, el contacto hondureño que tenía Franklin Willian McField Bent en el país.
Los siete detenidos pertenecían a la red que enviaba armas desde los países centroamericanos a grupos irregulares, las cuales eran cambiadas por cocaína colombiana.
En Colombia operan guerrilleros izquierdistas, paramilitares de extrema derecha, narcotraficantes y otros grupos ilegales.
Desconfía de la justicia hondureña
El ministro Álvarez reveló que se comunicó por teléfono con el contraalmirante Narváez de la Policía de Colombia, quien le confirmó que Villela Meza es confeso y que aceptó todos los cargos en su contra, sobre todo los de conspiración y de cohecho.
Esto, dijo Álvarez, indica que la labor que nosotros estábamos llevando a cabo era cierta y correcta.
El funcionario mostró fotografías del seguimiento que le hicieron al hondureño en el momento cuando salía del aeropuerto internacional de San Pedro Sula hacia Barranquilla, adonde fue arrestado el pasado sábado.
Al consultarle por qué Villela Meza no fue capturado en Honduras, respondió que se prefirió que el arresto se hiciera en Colombia porque si era puesto acá a la orden de un juzgado “yo no tenía la seguridad de que un juez le iba a declarar sentencia condenatoria firme”.
Prosiguió que no podía echar por la borda 18 meses de trabajo para que a un juez le temblara la mano y lo dejara libre.
En Colombia, prosiguió, no les tiembla la mano y, posiblemente, esta gente va a ser extraditada a Estados Unidos, adonde va a terminar sus días en la cárcel por ese tipo de acciones criminales en contra de la humanidad.
Confirmó que donde enfrentan mayores problemas en la aplicación de la ley es en la zona norte, principalmente en La Ceiba, adonde resulta difícil lograr sentencias condenatorias contra narcotraficantes, sicarios y otro tipo de delincuentes del crimen organizado.
Relaciones de Villela
Álvarez confió que están haciendo las matrices conforme a las llamadas telefónicas y las relaciones que Villela Meza tenía con otras personas, para desarticular la banda que manejaba Buda.
No voy a dar más información, pero para demostrarles hay fotos de seguimientos al señor Villela cuando estaba saliendo del aeropuerto.
“Eso indica -dijo- que nosotros ya lo estábamos siguiendo. Tenemos otras fotos, pero no queremos echar al traste las investigaciones en contra de la organización criminal que manejaba el Buda en esta zona de Centroamérica, sobre todo en Honduras”.
Aseguró que ese personaje movía hasta 3.5 toneladas métricas de cocaína al mes por la región de La Mosquitia hondureña, por lo que “había que pararlo; pero teníamos que tener toda la información”.
En un comunicado, la Fiscalía colombiana informó que el resultado de la operación Oráculo AE2 denota el trabajo interinstitucional en la lucha permanente contra las organizaciones al margen de la ley y el control migratorio, con el fin de desarticular las organizaciones criminales que delinquen a nivel internacional.
Villela cobró notoriedad en el fútbol
Miguel Villela se dio a conocer en San Pedro Sula en la década de los 90 como empresario bananero independiente. Además era dueño de la fábrica de embutidos San Miguel.
Villela cobró más notoriedad cuando pese a no ser un hombre de fútbol adquirió al equipo Independiente, club que bajo su mandato como presidente ascendió de la segunda a la primera división, categoría en la que contrató a entrenadores como Chelato Uclés y Néstor Rodrigo Matamala.
En el fútbol se caracterizó por ser un dirigente polémico que cuando los resultados no se estaban dando la arremetía contra los jugadores y cuerpo técnico.
Villela nunca mantuvo buena relación con los medios de comunicación. Raras veces daba entrevistas y no permitía que le tomaron fotografías aduciendo que tenía miedo ser secuestrado. Pero además es recordado por haber revolucionado el aspecto de los salarios en la liga nacional.