Marido agresor pide perdón a su mujer para no ir preso

El imputado podría recibir una pena de 30 a 40 años de prisión si la Fiscalía lo acusa por parricidio en su grado de tentativa.

Edgar Fremi Euceda está detenido en el presidio de Comayagua.
Edgar Fremi Euceda está detenido en el presidio de Comayagua.

Tegucigalpa, Honduras.

Haydi Rivera, víctima de la brutal golpiza propinada por su pareja sentimental, Edgard Fremi Euceda Díaz (27), está recuperándose en la capital en la casa de una tía.

A Rivera (30) le dieron el alta médica ayer en el Hospital Escuela Universitario (HEU), debido a que se encontraba estable y no tuvo fracturas en el rostro.

Por recomendación de los doctores, la paciente no podrá regresar todavía a Comayagua, de donde es originaria, pues tendrá que presentarse a revisiones médicas.

La madre Fidelina Lara aseguró que no podían dar declaraciones por orden del Ministerio Público.

Lesbia Bonilla, cuñada de Rivera, comentó que la joven no podía decir ni “hola” a los hombres, ya que su pareja es muy celoso y las discusiones comenzaban por esa razón. La pareja tenía cuatro años de estar juntos. “Vivían juntos, pero él solo venía los fines de semana para estar con ella, pero cada vez que lo hacía discutían”, expresó Bonilla.

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Julisa Rivera fue golpeada de forma salvaje por su marido el fin de semana pasado en Comayagua.

Rivera tiene tres hijos, un varón de ocho años, y dos niñas de 10 y 14, producto de la relación con su expareja.

El imputado compareció ayer en una audiencia de adecuación al proceso expedito, en la que se le dictó prisión preventiva, por lo que fue trasladado al centro penal de Comayagua

La defensa del agresor solicitó ayer una audiencia de conciliación, donde busca pedirle perdón a su mujer para arreglar la situación sin ir a prisión.

La audiencia de conciliación se realizará el próximo martes en el Juzgado de Letras Penal. Sin embargo, la Fiscalía espera que la víctima no acepte y así se podrá elevar el caso a juicio oral y público.

El imputado guarda prisión en el centro penal de Comayagua.

La Prensa