Los "Cachiros" negociaron con la DEA para que no tocaran bienes de su padre

Javier Eriberto, el mayor, se entregó en Islas del Ciney Leonel Rivera en las Bahamas.

Leonel y Javier Rivera Maradiaga se entregaron a las autoridades estadounidenses.
Leonel y Javier Rivera Maradiaga se entregaron a las autoridades estadounidenses.

Tegucigalpa, Honduras.

Varios meses de negociaciones y acuerdos fueron necesarios para pactar la entrega de Javier Eriberto (42) y Devis Leonel Rivera Maradiaga (38), a la justicia estadounidense.

El trato no fue sencillo. Se entregaban a las autoridades norteamericanas, pero a cambio de estar exentos del proceso de extradición, de tener un trato directo con la Agencia Antidrogas de EUA (DEA) y protección para sus familiares.

La noticia del sometimiento de los Cachiros sorprendió a todos, incluso a las propias autoridades hondureñas quienes estuvieron al margen de todo el proceso de negociación.

Los Cachiros no querían intermediarios. Desconfiaban de todos, ya que sabían que había un plan para asesinarlos. Ante el temor de una traición, la entrega era la única opción.

“Si algo tenían claro los dos hermanos era que entregarse o ser capturados por las autoridades en Honduras no era una opción segura y ante las presiones y el miedo de ser asesinados por sus rivales, ambos decidieron entregarse”, explica un agente de contrainteligencia de las Fuerzas Armadas de Honduras.

Los Rivera Maradiaga contrataron un abogado en Miami, Florida, que fue quien contactó a los agentes de la DEA e inició el acercamiento. Tras varias coordinaciones y luego de concertar acuerdos, se puso fecha a su entrega.

Para diciembre de 2014, todo estaba consensuado. El plan se trazó, se establecieron los mecanismos de entrega y los dos líderes del cartel de los Cachiros partieron a entregarse.

LEA: Los "Cachiros" y su caída del imperio

bahamas200(800x600)



Así fue la entrega

En total secretividad, los líderes del clan abandonaron el país. No hubo desplazamientos de caravanas de seguridad, todo fue de bajo perfil.

El primero en entregarse a la justicia estadounidense fue Javier Eriberto. El hombre salió desde Cayo Sierra la madrugada del 21 de enero de este año.

Abordó una camioneta acompañado solo del conductor y partió hacia la aldea Francia, en el municipio de Limón, que se ubica a unos 73 kilómetros de distancia.

Fue más de una hora la que duró el recorrido por la carretera de tierra. En todo el trayecto, el hombre fuerte de la droga en el Atlántico, se mostró sereno y muy callado, aseguran cercanos colaboradores.

Tras su llegada a Francia, Javier abordó una lancha rápida que fue la que lo condujo hasta un islote muy cercano a la Isla del Cisne, adonde era esperado por una embarcación estadounidense que lo trasladó hasta Miami, Florida.

“Todo fue bien planificado y calculado. En esa operación no se permitían errores, un fallo y significaba la muerte. Por eso, la oscuridad y el poco movimiento de personas y vehículos fueron claves para que la salida del jefe fuera perfecta”, explicó un empleado de Javier Eriberto.

Pero la entrega de Devis Leonel fue diferente, pese a que fue el primero en abandonar el país. Él se refugió en Las Bahamas. Leonel se hospedó en un hotel mientras esperaba instrucciones de los agentes de la DEA para entregarse.

Ni autoridades ni turistas se percataron del despliegue de seguridad que se generó el 25 de enero y que hizo efectiva la operación donde fue llevado a Miami y se reencontró con su hermano Javier.

El proceso judicial está en marcha. Los hermanos pactaron varios acuerdos y ahora esperan que la justicia sea benevolente con ellos.
“Estas organizaciones no tienen más opciones.

La presión que sienten no les da más espacios, y por eso terminan tomando la única decisión que les queda y tal vez la mejor que pueden tomar antes de ser extraditados”, dijo un agente de la Dirección de Lucha Contra el Narcotráfico (DLCN).

Lo que pactaron

La oferta de los hermanos Rivera Maradiaga interesó tanto a la DEA como al Departamento de Estado y al fiscal de la Corte del Distrito Sur de La Florida, a los que ofrecieron revelar las rutas utilizadas para el trasiego de droga desde Colombia, así como la entrega de sus estructuras y someterse a la justicia de ese país.

A cambio, los Cachiros solicitaron un trato preferencial para sus familiares en Estados Unidos, para quienes exigieron residencia legal en ese país. Otro acuerdo fue que se les respetaran las propiedades que estaban a nombre de don Isidro, el padre del clan, las de su madre Esperanza y las de Maira su hermana.

Esos acuerdos pasaban por privilegios legales y rebaja de penas. Pero analizar la conveniencia de las condiciones que solicitaron los Cachiros para su entrega, no fue de la noche a la mañana. La DEA estudió la propuesta a profundidad.

Los agentes tenían que confirmar si la información que proporcionaron los hermanos era veraz, esa era la única manera para que se aceptaran los acuerdos.

Negociar con la DEA no es de horas o días, son meses y a veces años, todo depende de cómo se delata a otros miembros de carteles aliados y los enlaces de los grupos criminales en sus países.

Temores

Los Cachiros de manera estratégica buscaron un pacto que les beneficiara.

El cierre de espacios que se originó desde Estados Unidos para los grupos de narcotraficantes en Centroamérica y su acusación como narcos por el Departamento del Tesoro eran el preaviso de su pronta captura.

“Fueron astutos, ellos sabían que por los negocios y los compromisos que establecieron peligraban. Los que fueron sus aliados estaban conscientes que solo si los asesinaban, sus nombres no saldrían a luz y los Cachiros lo sabían, así que solo les quedó negociar”, apuntó el agente de inteligencia.

Sin embargo, el Gobierno de Estados Unidos disponía de información suficiente y muy detallada sobre los vínculos que mantuvieron los Cachiros con diferentes sectores.

Desde hace varios años, Estados Unidos estableció en Colombia un pacto para que los narcotraficantes que operan en ese país dejen su actividad delictiva y se entreguen directamente a Estados Unidos tras acuerdos preestablecidos. El programa se llama Resocialización de Narcotraficantes.

La Prensa