Después de salir de la iglesia, el exalcalde mató a su pareja

Pobladores de Nueva Armenia definen a Francisco López como un hombre autoritario, sin embargo, otro sector de la población lo considera generoso y servicial.

Parientes de la esposa del exedil contemplan su cuerpo dentro del féretro. Brenda Vásquez cursaba el último año de Derecho.
Parientes de la esposa del exedil contemplan su cuerpo dentro del féretro. Brenda Vásquez cursaba el último año de Derecho.

Nueva Armenia.

Consternados y a la vez sorprendidos están los pobladores del apacible pueblo de Nueva Armenia, Francisco Morazán, tras el asesinato de la joven Brenda Vásquez, a manos de su compañero de hogar, el exalcalde de este municipio, Francisco Roberto López.

Ayer, con mucha tristeza y pesar, amigos, pero principalmente sus familiares y vecinos del barrio Bella Vista, acompañaron su velatorio para darle el último adiós a la también estudiante de la carrera de Derecho.

Los que conocieron a la pareja han visto con asombro lo ocurrido, ya que, aunque estuvieron separados, recientemente habían retomado su relación marital. “Venían de la iglesia los dos con las niñas, alegres, pasaron por una pulpería comprando huevos y queso. Eran como las 9:00 de la noche cuando salimos del culto”, relató doña Plácida López, vecina de Brenda, quien los acompañó en el corto viaje desde la iglesia hasta las cercanías de la casa del exalcalde Francisco López..

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Unos 20 minutos después, se escucharon varios disparos en la casa del ex jefe edilicio y luego los vecinos se enteraron de lo sucedido. La salida intempestiva de su cargo como máximo jerarca de Nueva Armenia, le provocó una profunda depresión al señor Francisco López. A sus 81 años le pareció algo difícil de superar después de más de 17 años de estar en el poder. “Él me decía que le hacía falta estar en la alcaldía, él tenía la oficina como su casa; la Navidad la pasamos sentados en esa banca (en la casa del alcalde), ‘mirá, me dijo, me siento solo, no tengo amigos, no tengo nadie con quien platicar ahora”’, recuerda doña Plácida.

Javier Aguilar, vecino de este poblado manifestó que “para Nueva Armenia es algo desconcertante, yo crecí y sigo viviendo aquí, por un tiempo viví lejos de acá, pero regresé y veo que las cosas comunes que yo miré en mi juventud siguen igual, pero para nosotros lo que pasó no es normal”.

Contó que “yo lo visité y realmente lo vi desconsolado. La inercia de tener un trabajo de tantos años, perderlo y de repente ver que la gente que tanto has ayudado te da la espalda, entonces él entró en cuadro depresivo que nadie lo asimiló”. Por su parte, Juan Aguilar expresó que “ellos siempre tenían problemas porque ella estaba muy jovencita y él mucho mayor, al parecer todos los días tenían discusiones”.

La Prensa