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Matan a exmilitar que estuvo "poseído" en 2017 en San Nicolás, Copán

Arnold Mejía era un joven normal, pero después de regresar de la Base Naval, se comenzó a comportar muy extraño.

En esta fotografía, del lado izquierdo vestido de militar y completamente normal, mientras que en el extremo derecho sale ya con un comportamiento extraño.
En esta fotografía, del lado izquierdo vestido de militar y completamente normal, mientras que en el extremo derecho sale ya con un comportamiento extraño.

Copán, Honduras.

En San Nicolás, Copán, fue encontrado sin vida este miércoles Arnold Javier Mejía, exmilitar y joven que estuvo "poseído" en el 2017, cuyo caso fue noticia a nivel nacional e internacional.

Fue a eso de las 12:30 del mediodía que las autoridades recibieron el reporte a través del 911, por lo que se desplazaron y al llegar al sector de El Achiotal, miraron a orilla de carretera a Arnold Mejía, de unos 25 años, quien estaba sin camisa, vestía pantalón jean de color azul y tenía tres disparos en su cuerpo; es decir, dos en la espalda y uno en el brazo izquierdo.

Miembros de la Policía Nacional procedieron a acordonar la escena del hecho, mientras que la Dirección Policial de Investigaciones indagaba lo ocurrido, ya que no se conocen detalles de cómo fue que lo mataron, quiénes o por qué.

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Por su lado, Medicina Forense del Ministerio Público también se movilizó al lugar a fin de levantar el cuerpo con base a ley y trasladarlo a la morgue.

-Algo extraño le sucedió-

En el año 2017 se dio a conocer el comportamiento extraño del exsoldado de la Base Naval de Puerto Cortes, quien en ese entonces mantenía alarmados a sus familiares y amigos.

En su casa lo mantenían encadenado para evitar que atentara contra la vida de quienes le rodeaban, ya que en reiteradas ocasiones mencionaba que "un demonio" le ordenaba matar a su madre.

Su mamá, en aquel momento, dijo que "mi hijo fue poseído por un demonio mientras estaba asignado a la Base Naval de Puerto Cortés, en donde le dieron de baja porque amenazaba a sus compañeros con su arma de reglamento".

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El joven se recuperó luego de recibir asistencia por parte de líderes de iglesias en su natal Copán.


Durante meses lo estuvieron llevando a varios centros especializados en personas con problemas mentales, pero nadie se quería responsabilizar de su estado. Su madre en todo momento culpó a la Base Naval de haberle hecho algo a su hijo, dijo que entró allí con buen porte y bastante alentado, que por eso lo aceptaron y llevaba buen tiempo bajo total normalidad.

El joven ya le había advertido a su madre con varios meses de anticipación que el lugar que le asignaron para vigilancia era muy extraño, ya que siempre de noche se oían y veían cosas raras, pero nadie le creyó. El muchacho decía que el lugar era solitario y que siempre oía pasos que venían hacia él, alumbraba y no había nadie, alistaba el fusil para disparar, pero no aparecía nada.