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Reclaman cuerpos de los dos reos ultimados en El Pozo

Parientes de los reclusos victimados dijeron que no saben lo que pasó realmente, porque el INP no les ha informado nada

Parientes de los reclusos Elvin Valladares y Wilmer Fonseca llegaron ayer a la morgue.
Parientes de los reclusos Elvin Valladares y Wilmer Fonseca llegaron ayer a la morgue.

San Pedro Sula, Honduras

Los familiares de los reos que murieron violentamente el lunes en la Penitenciaría de Ilama, Santa Bárbara, conocida como El Pozo, llegaron ayer a reclamar sus cadáveres a la morgue de Medicina Forense.

Los victimados respondían a los nombres de Elvin Josué Valladares Castellanos y Wilmer Nahún Fonseca Rodríguez, quienes estaban recluidos en el módulo 4, considerado por las autoridades penitenciarias como de mínima seguridad. Los parientes de Valladares y Fonseca manifestaron que no conocen en detalle cómo murieron, pues las autoridades penitenciarias no les han informado qué pasó dentro de la cárcel la madrugada del lunes que fue cuando mataron a los dos reos.

Las autoridades del Instituto Nacional Penitenciario (INP) informaron el día del crimen que el hecho se produjo a las 4:28 am. Según lo indicado, las autoridades militares encargadas del centro penitenciario aislaron al presidiario José Dionisio Rivas Fonseca, quien es uno de los sospechosos de haber cometido el crimen junto con otros reclusos. En el informe de las autoridades del INP se establece que la confrontación entre los reclusos se produjo con objetos cortopunzantes hechizos.

El subdirector del INP, German Mcneil, dijo ayer que no se pueden desconocer los avances en el sistema penitenciario nacional y los conflictos entre reos son sucesos que se dan en todas las cárceles del mundo y no solo en Honduras.

En los últimos días se han dado en el sistema penitenciario dos hechos violentos que han dejado cuatro reos muertos y uno prófugo.

“Tenemos que ver algo y es que los problemas en materia penitenciaria son las riñas, los motines y en algunos casos las muertes e intentos de fuga, y estas son actividades que las personas privadas de libertad hacen día a día en los centros penitenciarios del mundo”, indicó Mcneil.