Wilter Blanco pagaba la construcción de postas policiales

Se investiga una red de fiscales que pasaban información a altos oficiales de la Policía, y estos a su vez al jefe del cartel del Atlántico y otros grupos criminales.

Wilter Blanco es buscado por supuesto tráfico de drogas.
Wilter Blanco es buscado por supuesto tráfico de drogas.

Tegucigalpa, Honduras.

Los narcodólares que Wilter Neptaly Blanco Ruiz, el presunto narcotraficante y jefe del cartel del Atlántico, repartía a manos llenas penetraron profundamente las estructuras del Ministerio Público y Policía Nacional, según informes de Inteligencia.

Fue tal el grado de corrupción, que se dio el lujo de financiar la construcción de postas policiales y tener a disposición patrullas de la Policía Nacional que lo escoltaban cada vez que se movilizaba en su zona de influencia en los municipios de la zona atlántica de Honduras.



Un informe de la Inspectoría General de la Policía publicado en abril pasado por el diario estadounidense The New York Times establece que Blanco Ruiz ordenó a varios miembros de la cúpula policial el asesinato del zar antidrogas Julián Arístides González.

Información de Inteligencia en poder de Diario LA PRENSA revela que Blanco Ruiz tenía a su servicio un grupo de fiscales del Ministerio Público, jefes, oficiales y agentes de la Policía que le informaban de todos los movimientos y acciones policiales y judiciales que se planificaban en su contra, lo que le permitía evadir el brazo de la justicia y salir airoso de los operativos.

Con base en información de inteligencia de los cuerpos de Seguridad del Estado, el pasado miércoles LA PRENSA reveló que una funcionaria asignada a la Fiscalía Especial del Crimen Organizado lo ayudó para escapar de los últimos dos operativos que comandos y fuerzas élites de Honduras y Estados Unidos montaron para capturarlo, entre ellos la operación Jungla.

Por pinchazos telefónicos se confirmó que esta fiscal le pasaba información a Wilter Blanco de todas las acciones que habían en su contra.

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Parte de un informe oficial de la Inspectoría relata la implicación de policías de Jutiapa con el capo Wilter Blanco.

A raíz de esta situación, la funcionaria fue trasladada a la ciudad de La Ceiba y producto de las últimas publicaciones, el viernes anterior fue llamada a comparecer a la Unidad de Enjuiciamiento de Funcionarios del Ministerio Público.

Según las investigaciones, desde hace un año se le seguía la pista, así como a otros funcionarios que estaban al servicio de Wilter Blanco y otros capos de la droga.

Se supo que esta funcionaria se comprometió a entregar información relevante que implica a otros fiscales que trabajaban al servicio de grupos del crimen organizado y narcotráfico, especialmente del cartel del Atlántico.

Cartel
El cartel del Atlántico, el cual ha ganado protagonismo y fuerza desde la extradición de los hermanos maradiaga (los Cachiros), ejerce su dominio desde Puerto Lempira hasta Omoa

Red

Una fuente de entero crédito, que habló bajo condición de anonimato, informó que hay investigaciones en curso que establecen que dentro del Ministerio Público operaba una red de fiscales al servicio de altos oficiales de la Policía que a su vez trabajan para diferentes estructuras criminales.

De acuerdo con el informante, los fiscales pasaban información confidencial a los altos jerarcas policiales y estos la trasladaban a los capos de la droga.

“Varios fiscales eran informantes de los policías que trabajaban para los capos de la droga, entre ellos Wilter Blanco”, reveló.

Existe información de una fiscal que fue amante de uno de los altos oficiales de la Policía Nacional, recientemente cancelado por la Comisión Especial de Depuración y Transformación de la Policía Nacional, a quien le proporcionaba información sensible que se manejaba solamente dentro del Ministerio Público.

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En la delegación policial del municipio de Jutiapa Wilter Blanco tenía casi un control absoluto.

El caso Jutiapa

De todos los casos de policías al servicio del narcotráfico sobresale el de la delegación de Jutiapa, departamento de Atlántida, en donde Wilter Blanco ejercía un control casi absoluto al igual que otros municipios aledaños.

En marzo de 2011 se abrió una investigación a solicitud del entonces alcalde de ese municipio, Noé Guardado Rivera, quien pidió el cambio del delegado policial a raíz de la alta incidencia de asesinatos, narcomenudeo y abigeato que se estaba presentando en esa localidad.

Según consta en el oficio SEDS-IN-Número 235-2011 de la Inspectoría General de la Policía Nacional, al cual tuvo acceso LA PRENSA, el jefe edilicio solicitó el cambio del jefe policial por un oficial.

A los tres días de solicitado el cambio, el alcalde sufrió un atentado criminal del cual logró salir ileso y responsabilizó al jefe policial y a un agente.

Los criminales se conducían en una camioneta Mitsubishi color blanco, similar a una que poseía el agente.

El munícipe denunció en esa oportunidad a los investigadores que los dos policías antes mencionados trabajan para Wilter Blanco Ruiz, considerado en ese momento una de “las personas más poderosas del narcotráfico” que operaban en la zona.

También señaló que ambos policías poseían carros y otros patrimonios que no estaban acordes con sus cargos.

En aquel momento al jefe policial se le vinculó sentimentalmente con una oficial, asignada al cuartel general de Casamata, quien, según las indagaciones, participó en la planificación del asesinato de Julián Arístides González.

Cabe mencionar que a uno de los señalados en Jutiapa se le menciona en el informe de The New York Times como uno de los policías que llevó el maletín con los dólares que pagaron a los policías que planificaron y asesinaron el asesinato de Arístides.

Este policía murió violentamente en La Ceiba el 21 de julio de 2011, tras ser acribillado y estrellar su vehículo en un árbol.

La información recabada por la Inspectoría Policial entre varios pobladores de Jutiapa logró establecer que los agentes de la delegación de ese municipio estaban al servicio de Wilter Blanco e incluso les prestaban a sus compinches las patrullas, la radio y las armas.

Varios de los testigos declararon a los investigadores que Wilter Blanco estaba construyendo la posta y que cada vez que él llegaba a la localidad era escoltado por los agentes en la patrulla número 0149 asignada a esa delegación.

Este informe fue entregado al entonces inspector general de la Policía César Augusto Somoza Alvarenga.

Estos y otros informes de inteligencia y de la Inspectoría General de la Policía, que están en poder del Ministerio Público, muestran cómo Wilter Blanco tenía sus peones en diferentes municipios del litoral Atlántico del país.

Una fuente de la Comisión Especial de Depuración indicó a este diario que los depuradores han puesto especial empeño en cancelar a todos los oficiales vinculados con estos narcotraficantes y ahora avanzan en depurar la escala básica que pudo haber tenido una relación con estas actividades ilícitas.

La Prensa