Se reduce base tributaria con alza de negocios informales

En 2017, la base tributaria la conformaban 161,000 empresas, ahora es de 104,000 Los expertos indican que ha aumentado la ilegalidad debido a la pandemia y las tormentas.

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San Pedro Sula, Honduras

Una reducción del 58% en la inscripción de empresas en el Servicio de Administración de Rentas (SAR) en 2020 en comparación con 2019 es para expertos el resultado de la crisis económica causada por la pandemia y las tormentas Eta y Iota.

En 2019 se adhirieron al régimen de facturación 4,677 empresas, en 2020 bajó a 2,728 como consecuencia del confinamiento y restricciones por el covid-19 y las tormentas tropicales de noviembre.

Sin embargo, datos oficiales de la base tributaria del país establecen que ha habido una reducción considerable de negocios que pagan impuestos al Estado, esto se debe a empresas que han pasado de la legalidad a la ilegalidad y a empresas que desde su inicio surgen en la informalidad.

En 2015 entró en vigor el sistema de facturación con el objetivo de ampliar la base tributaria que en ese momento solo contaba con 69,000 empresas jurídicas y naturales. El nuevo modelo fiscal obliga a que las grandes empresas les exijan a las pequeñas o prestadoras de servicios estar conectadas al sistema de facturación, de lo contrario no pueden hacer negocios con ellos, ya que no les es posible justificar esos egresos ante el SAR.

El modelo fue tan exitoso que en 2017 la base tributaria ya se había logrado ampliar de 69,000 empresas a 161,827 empresas.

Pero, en la actualidad al régimen de facturación están adheridas 104,653 empresas, es decir, ha habido una reducción considerable en cuatro años.

Juan Carlos Sikaffy, presidente del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep), opinó que el régimen de facturación es la principal herramienta para ampliar la base de recaudadores-contribuyentes, tanto de impuesto sobre la venta como del impuesto sobre la renta.

“La razón principal de esta asociación descansa en el hecho de la desaparición de documentos transaccionales que antes eran admisibles en la contabilización de las empresas, por lo que representa una importante medida de control de la evasión fiscal”.

Sikaffy señaló que como empresarios demandan plataformas amigables y de fácil acceso y operación, no solo para pagar impuestos, sino para devolverle los créditos al obligado. “El sistema tiene que ser simétrico si queremos que sea eficiente y transparente”, dijo.
De esas 104,653 empresas adheridas al sistema de facturación, unas 44,582 corresponden a San Pedro Sula.

Cierre

Menotti Maradiaga, expresidente de la Federación de Cámaras de Comercio e Industrias de Honduras (Fedecámaras), manifestó que las empresas no están teniendo los ingresos necesarios para hacerles frente a las obligaciones, entre ellas los tributos.

Explicó que la pandemia ha causado el cierre de muchos negocios entre grandes y pequeños. Otros, sobre todo mipymes, han dejado sus locales para trasladar sus operaciones a sus casas y se han vuelto de la formalidad a la informalidad por la carga tributaria.

“Muchas empresas dejaron de aportar al Seguro Social y al RAP porque muchos no pueden pagar ni los impuestos”.

Maradiaga indicó que el sistema de facturación trajo consigo más competitividad y más generación de empleo; sin embargo, este es un importante retroceso a la economía. “Hubo muchas alianzas entre grandes empresas y pequeños empresarios”.

Esperanza Escobar, presidenta de la Asociación de Pequeños Industriales de Honduras (Ampih), afirmó que la informalidad ha crecido, pese a los incentivos del Gobierno como la Ley de Apoyo a la Mipyme que está vigente hasta noviembre y que exonera a los pequeños empresarios del pago de impuestos por cinco años.

“El costo de tener una empresa formal en Honduras es alto. El problema de la pandemia es un gran desafío”. Escobar detalló que estar en la legalidad trae muchos , como el acceso a créditos, tener la oportunidad de exportar sus productos y alianzas estratégicas, entre otros.

La Prensa