Jóvenes con VIH conquistan con elaboración de muebles

El proyecto comenzó hace tres años, pero fue con la pandemia cuando la producción creció y ahora hacen envíos a todo el país.

La imaginación de los chicos creadores de estos muebles no tiene límites, pueden hacer de unas simples ramplas diseños de muebles rústicos de alta calidad. La producción va desde zapateras, comedores, estantes para libros, escritorios, entre otros. Los jóvenes hacen roles de trabajo a fin de que todos puedan involucrarse y ganar ingresos. Fotos: Franklyn Muñoz.
La imaginación de los chicos creadores de estos muebles no tiene límites, pueden hacer de unas simples ramplas diseños de muebles rústicos de alta calidad. La producción va desde zapateras, comedores, estantes para libros, escritorios, entre otros. Los jóvenes hacen roles de trabajo a fin de que todos puedan involucrarse y ganar ingresos. Fotos: Franklyn Muñoz.

San Pedro Sula.

Vivir con el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) no ha sido impedimento para que los jóvenes de la fundación Amor y Vida salgan adelante por sus propios medios.

Fue hace tres años cuando de manera empírica decidieron emprender en el mundo de la carpintería debido a la falta de oportunidades laborales que tenían a causa de la enfermedad que padecen; pero eso en lugar de desmotivarlos los impulsó a crear su propia microempresa, la cual crece cada día.

Pero es gracias a la pandemia que los chicos encontraron mayores oportunidades en el mercado, ya que comenzaron a elaborar escritorios en grandes cantidades y desde entonces no paran de trabajar.

Son al menos 30 niños y adolescentes involucrados en la fabricación de muebles rústicos que van desde zapateras hasta juegos de comedor y para el jardín, todos hechos a base de ramplas que son donadas por empresas de la ciudad. María Iris Ríos, directora administrativa de la casa hogar, explicó que actualmente hacen envíos a otras ciudades del país como Santa Rosa de Copán, El Progreso, Puerto Cortés, La Lima y Tegucigalpa, lo cual para los muchachos es de mucha satisfacción y alegría.

Imágenes: Fundación Amor y Vida Honduras

“La idea es emprender y mejorar, de hecho teníamos a tres muchachos capacitándose en Infop, pero se vino la pandemia y no siguieron; pero queremos que ellos aprenden todo lo que es tallado de madera para elaborar otros tipos de muebles que aún no hacemos”, refirió Ríos.

Eddy Mejía (de 21 años), coordinador del taller de la fundación y miembro desde hace 17 años, señaló que gracias al proyecto de los muebles han podido cubrir varias de las necesidades que tienen en el hogar y apoyar para que sus compañeros no abandonen sus estudios. “Somos una gran familia que nos echamos la mano el uno al otro siempre”, explicó.

La Prensa