Negocios reportan bajas ventas por el cierre del parque central   

La alcaldía cerró por segunda vez el parque para evitar contagios, pero los comerciantes formales se quejan de la medida.

San Pedro Sula, Honduras.

Desde el viernes pasado, la alcaldía decidió cerrar el parque central para evitar más contagios de covid-19; sin embargo, esta medida tiene a los negocios con bajas ventas y algunos hasta al borde del cierre.

Esta es la segunda vez que la Municipalidad cierra el parque, incluso desde marzo y hasta agosto del año pasado cerró la tercera avenida y parte de la primera calle.

Durante este tiempo, los negocios que funcionan en la zona peatonal estuvieron cerrados y apenas se estaban recuperando; ahora nuevamente son afectados con las barreras metálicas que limitan el paso a la ciudadanía.

“Mucha gente piensa que los negocios están cerrados cuando ven así (las barreras), de cierta manera nos afecta”, dijo Andrea Bu, de la perfumería Fraiche.

Bu contó que noviembre y diciembre fueron meses de buenas ventas para la tienda y que como suele pasar este mes de enero bajaron, pero que esperan poderse recuperar en febrero si no está cerrado el parque.

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Aseguró que siempre y cuando se cumplan las medidas de bioseguridad se puede seguir trabajando bien, ellos incluso modificaron el horario de atención por la pandemia.

Lilian Gutiérrez, encargada de un negocio que ofrece servicios secretariales, legales y asesorías de informática, aseguró que ya están notando la diferencia en la cantidad de clientes que están recibiendo por el cierre del parque.

“Durante toda la pandemia, el parque estuvo cerrado y fuimos afectados, desde agosto pudimos abrir el negocio, pero no recuperábamos la clientela cuando recién estamos comenzando a recuperarnos viene este nuevo cierre”, lamentó.

Gutiérrez indicó que cuando las personas ven las barreras piensan que las tiendas están cerradas y al ver a la Policía Municipal y Amigos Municipales de Tránsito (AMT) se intimidan y se van. “La gente se siente intimidada al ver los policías y mejor se van”, recalcó.

El viernes durante el cierre, los agentes desalojaron a los vendedores ambulantes e informales, lo que causó que muchos de estos amedrentaran con palos y machetes a los dueños de negocios formales obligándolos a cerrar argumentando que si no trabajaban, ellos tampoco”.

En la zona peatonal operan cafeterías, heladerías, negocios de fotografía, cafeterías, restaurantes, tiendas de ropa, de zapatos, de electrodomésticos, entre otros.

“Nosotros teníamos la esperanza de hacer dinerito para poder pagar la renta, los impuestos, no es lo mismo cerrado, la gente no quiere entrar”, Teresa de Jesús Pérez, dueña de un negocio de artesanías que opera desde hace 30 años en la zona.

Pérez agregó que a diferencia de otras tiendas, durante la pandemia no han podido ofrecer sus productos por Internet “porque somos personas mayores y no sabemos cómo vender por Internet”, compartió.

Mirian Padilla, encargada de negocio de comida buffet con 30 años de existencia, dijo que a las 12:30 pm suele sacar la segunda tanda de comida para vender, pero ayer llegó esa hora y no había logrado vender ni la primera por los pocos clientes que llegaron al lugar.

“Está muy difícil, a punto de cerrar el negocio, Teníamos cinco empleadas, ahora solo dos, esto es injusto. Todos tenemos derecho a trabajar”, opinó Padilla.

La Prensa