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Joven médico hondureño sale a buscar los pacientes a sus casas

Dice que no le importa si vienen colegas haciendo lo mismo, sino sentar un precedente y ser referente

Joshua Rodríguez es todo un ejemplo.
Joshua Rodríguez es todo un ejemplo.

San Pedro Sula, Honduras.

Comenzó asistiendo a sus amigos y parientes en sus casas, pero ahora Joshua Rodríguez atiende a domicilio a quien necesite de sus servicios médicos.

En su vehículo tipo turismo viaja a diferentes sectores de la ciudad acompañado de los principales instrumentos médicos, como jeringas, tubos de ensayo, estetoscopio y tensiómetros para diagnosticar las enfermedades de sus pacientes.

La falta de oportunidades para ejercer su profesión, es una de las razones que lo impusaron a salir a buscar a los pacientes en sus casas en vez de esperarlos en un consultorio.

Joshua Rodríguez es un joven graduado como médico general en la Universidad Católica de Honduras que aparenta menos de sus 34 años. Por ello, en la primera visita algunas de las personas que solicitan sus servicios por teléfono, ponen en tela de duda que realmente sea un médico.

Profesional
Hace procedimientos quirúrgicos menores en traumas pequeños. Si el caso es grave lo remite a un especialista o a la emergencia.

Tal vez esperan a un señor calvo, con antiparras de carey y barba canosa, como eran los doctores de cabecera de antaño. “Hasta que me oyen hablar como médico se relajan y me permiten que haga la revisión”, comenta.

Cuando hacía su internado en el hospital Mario Rivas, también los pacientes se resistían a creer que aquel muchacho delgado de 1.65 metros y pantalones ajustados, fuera el médico asignado para sus casos.

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En su vehículo particular viaja a diferentes barrios y colonias acompañado de los principales instrumentos médicos, como jeringas, tubos de ensayo, estetoscopio y medidores de la presión arterial para diagnosticar las enfermedades de sus pacientes.

Como médico a domicilio su objetivo es diagnosticar el padecimiento del paciente para prescribirle los medicamentos del caso, si es que no necesita a un especialista o ser internado en un hospital. En la casa del paciente, Rodríguez toma también las muestras clínicas, para que sean analizadas por un laboratorio con el que mantiene una alianza de atención integral. En esa alianza también participa una farmacia que proporciona los medicamentos a domicilio. “La idea es que el paciente sea bien asistido en su propia casa y solo se mueva para ir al baño”.

Con esta modalidad el enfermo, aparte de no sufrir el estrés de un hospital que altere su cuadro clínico, puede ahorrarse dinero. Por ejemplo, hay pacientes que van directamente a pagar a un hospital y de allá los regresan a la casa porque no necesitaban internamiento, agregó.

Lo que más le satisface al joven profesional es que su sola presencia en la casa de un enfermo sirve a este como paliativo especialmente si su enfermedad es terminal y lo que más necesita es ser escuchado.