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Pánico en semáforos: esperar la luz verde es un peligro

Sampedranos denuncian agresiones porque no dan dinero a limpiavidrios. Dinaf explica que de 25 niños que recogen en esos puntos, 24 tienen padres de familia

Autoridades de la Dinaf explican que se realizan intervenciones y al siguiente día los padres llegan a reclamar a sus hijos, muchos son reincidentes.
Autoridades de la Dinaf explican que se realizan intervenciones y al siguiente día los padres llegan a reclamar a sus hijos, muchos son reincidentes.

San Pedro Sula, Honduras

“Andate a la m...vieja hija de tantas, esto no me sirve para nada...” El niño de unos cinco años arrugó el billete, lo tiró sobre el carro y como si eso fuera poco, agarró el bote de agua con jabón y la roció en el rostro de la mujer.

La dama asustada trató de subir el vidrio, pero los nervios la traicionaron, comenzó a llorar de impotencia al grado que ni siquiera podía arrancar el carro.

Fue una escena que se vivió en una de las intersecciones de los semáforos de la avenida Junior donde esperar la luz verde se ha vuelto un verdadero peligro.

“Cada día andan más agresivos, a mí una niña que quizá tiene unos ocho años me pegó fuerte en la ventana en el semáforo de la Fuente Luminosa y se molestó porque no le di dinero”, es otro de los testimonios de sampedranos que han pasado momentos difíciles en estos cruces.

Claudia Maradiaga relata que a ella le pasó casi lo mismo en el Monumento a la Madre cuando un joven se acercó y comenzó a limpiar los vidrios de su carro. “Yo no andaba dinero y no tenía para darle, eso le molestó al muchacho y me quebró el vidrio de mi carro”, dice la mujer. Nadie hizo nada por mí y esa es la realidad, no existe control y son lugares donde a veces hay policías, explica.

Adultos, jóvenes y niños se lanzan sobre los carros para limpiar los parabrisas. Lo hacen sin autorización y cuando las personas no les pagan o les dan menos de cinco lempiras se enfurecen al grado que dañan carros y atentan contra la integridad de los conductores.

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En todos las intersecciones hay problemas y lo lamentable es que ellos aseguran que si los llevan a un centro de protección mejor se escapan.

Mendicidad

Pero, la otra cara de la moneda son los niños que en su mayoría inhalan pegamento y que se dedican a pedir en los semáforos.

Algunos confiesan que los mandan a pedir y deben llevar una tarifa a su casa; otros que lo hacen por voluntad propia.

Cada día, el número de personas pidiendo, limpiando vidrios y haciendo malabares en las esquinas o intersecciones aumenta y nadie controla. Son personas de todas las edades y hasta familias enteras las que se apostan en estos lugares como ocurre en el semáforo de la Fuente Luminosa.

LA PRENSA realizó un recorrido por toda la ciudad y la situación es preocupante, ya que no hay ni siquiera supervisión de la Policía Municipal.

Delmi Murcia, directora regional de la Dirección Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia, explica que es un tema complicado porque se han hecho intervenciones y en la última, de 25 niños que fueron llevados a centros de protección, 24 fueron reclamados por sus padres de familia. La directora regional aseguró que el último mapeo reveló que 300 menores de edad estaban pidiendo en las calles y la mayoría tiene padres. Actualmente están implementando una estrategia integral ya que la reincidencia es grande y la mayoría son niños con padres vivos.

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Algunos aceptan que los mandan a pedir; otros dicen que lo hacen por necesidad. Fotos: José Cantareo