Copyright (C) 2018 laprensa.hn La Prensa Wed, 19 Sep 2018 06:49:29 GMT LaPrensa RSS Feeds - Editorial “Divino tesoro”

San Pedro Sula, HondurasTemas de cada día, algunos ya con perdido auge por repetición, pero con algún detalle que proporciona novedad en la información pareciera la edición de ayer de LA PRENSA.

En la página 20 comienza el documento, relato y gráficas, de la gran jornada del sábado, para algunos pocos con escaso valor por aquello de que la independencia es todavía asignatura pendiente porque los problemas son descomunales y muchos y por tantas y tantas cosas que rebosan negativismo, generalmente muy interesado para aprovechar las situaciones.

Sin embargo, fue una histórica fecha, como todos los años, de la juventud.

También de los escolares y niños en días previos.

No se puede ni debe ignorar el acompañamiento de las madres en los desfiles, ni la participación masiva de la población en todo el país.

Y es que hay una larga temporada en que el 15 de Septiembre está ahí, al término del horario de clase cuando comienzan a ensayar las bandas de guerra, marcan los primeros pasos las palillonas y se forman los muchachos para ensayar las marchas.

Es la niñez y la juventud la que ha ido colocando el nivel festivo cada vez más alto, porque la fiesta es cívica no política ni reivindicativa en conmemoración de aquella decisión trascendental de la que, a lo largo de casi dos siglos ya, autoridades, políticos de todos los colores y personas adultas se alejaron y hasta llegaron a traicionar aquel grito de libertad contra el colonialismo español.

Creatividad y arte es el binomio calificativo para las bandas de guerra, para el ritmo, gracia y sonrisa de las palillonas, para los mensajes altamente significativos sobre la protección del ambiente, sobre los valores cívicos y morales, para el vestuario, explosión de color con la riqueza natural de nuestro país, flora y fauna, y alusivas escenas a acontecimientos históricos.

Y viene al recuerdo el gran poeta Rubén Darío: “Juventud, divino tesoro”, que, una vez más, mostró el sabor de la vida, el triunfo de la ilusión y la fiesta de quienes comparten.

Pero también en la acera, allí en el parque muchos reflejaban en sus rostros la alegría y sus ojos trasmitían hasta con vista cansada: “¡ya te vas para no volver!”.

La ruta de todos que ojalá pudieran conservar aquellos años de estudiantes despreocupados, rebeldes, pero respetuosos, creativos y aventureros.

Con el “divino tesoro” en las calles hubo gran conmemoración, recuerdo solemne de un histórico acontecimiento, que convoca ya para el próximo año, muy cercano al bicentenario en el que la juventud será más creativa y hará explosión de la mayor gala artística de todos los años.

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http://www.laprensa.hn/opinion/editorial/1217142-410/fiesta-independencia-honduras-editorial- /Opinion/Editorial/ 17109065@laprensa.hn Mon, 17 Sep 2018 17:33:56 GMT
No somos islas Roger Martínez
 Rmmiralda@yahoo.es

Uno de los errores de apreciación que con mayor frecuencia se comete cuando se trata de valorar la conducta ética de una persona es el de considerarla como una isla, como que sus actos privados no tuvieran consecuencias colectivas y, claro, no estoy hablando de acciones contra la ética como la defraudación fiscal o la apropiación de bienes públicos o ajenos.

En estos casos, la repercusión que esos hechos tienen sobre la comunidad es más que evidente.

Cuando se subvalora una mercancía, por ejemplo, se dejan de percibir impuestos con los que pudieron ejecutarse obras de beneficio público, por lo que se comete una injusticia y se agravia a toda la población.

Cuando un corrupto toma lo que no le pertenece y lo usa como propio, estamos, de nuevo, ante un proceder injusto que causa daño tanto material como moral a la colectividad.

El daño material es evidente, el moral lo es menos, aunque sus consecuencias suelen ser peores.

La gravedad del daño moral se debe a que constituye escándalo; es decir, se sienta un pésimo precedente, se ofrece un mal ejemplo que puede ser imitado y posee una fuerte carga de malicia, de maldad, de perversidad, porque, muchas veces, el corrupto es alguien que por su cargo tiene la obligación ética de ser ejemplar, aparte de actuar con plena conciencia de la ilicitud de su conducta.

Y es que las personas entre más alto sea el puesto que ocupamos en la sociedad, entre mayor sea nuestra eminencia, tenemos más y mayor responsabilidad.

Pero cuando la conducta antiética no sea manifiesta, no sea pública, también causa daño a la sociedad, es el caso del hombre o de la mujer adictos a la pornografía.

Podría pensarse que un individuo que obtiene placer a partir de la observación de este tipo de material en la intimidad de su habitación no le causa daño a nadie; sin embargo, esa persona seguramente tiene una familia, unos compañeros de trabajo, una vida social, y, como ha contaminado su memoria y su imaginación, estas influirán en el trato que tenga con sus interlocutores.

Un pornógrafo no verá a sus congéneres con ojos limpios ni disfrutará de una amistad sincera con las personas que lo rodean, por eso es que no es correcto hablar de ética pública y ética privada porque no somos islas, porque estamos interconectados, porque alternamos todos los días con otras personas y lo que llevamos dentro daña o beneficia a los que nos rodean.

De allí la necesidad de realizar una cruzada por el adecentamiento de la sociedad en que vivimos, de hacer una abundante siembra de valores, de recuperar el “oxígeno moral” que nos permita respirar y vivir en un ambiente menos tóxico, más saludable.

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http://www.laprensa.hn/opinion/editorial/1217477-410/obligacion-etica-educacion-moral-conducta- /Opinion/Editorial/ 17119361@laprensa.hn Mon, 17 Sep 2018 09:18:18 GMT