De 10 peces de playas hondureñas, seis tienen microplástico

Muchas especies marinas se alejan de las zonas contaminadas por plástico, por lo que los pescadores tienen que hacer viajes cada vez más largos para poder atraparlos.

La bióloga Zara Zúniga estudia peces en las costas hondureñas.
La bióloga Zara Zúniga estudia peces en las costas hondureñas.

Puerto Cortés, Honduras.

La contaminación de plástico ya no solo es la que se ve a la orilla de las playas, ya que según estudios de biólogos hondureños, de cada diez peces al menos seis tienen microplástico en sus estómagos.

Zara Zúniga, bióloga de la Asociación para la Conservación Ecológica de las Islas de la Bahía (Bica), dijo que han hecho estudios de varios peces de diferentes zonas del mar Caribe y al llevarlos a los laboratorios han encontrado en sus organismos microplásticos, que son partículas inferiores a los cinco milímetros.

Y es que según los especialistas, todos los desechos que llegan a los océanos pasan por un proceso de desintegración, y en el caso del plástico al pasar el tiempo se va degradando en pequeñas partes hasta convertirse en microplásticos, por lo que los peces y otros animales se alimentan de ellos lo que les causa graves daños en sus organismo.

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Como parte de la expedición Plasticósfera en Puerto Cortés sacaron muestras de unos 30 peces que fueron llevados por pescadores que llegaron de zonas como Los Cayitos, Punta Sal y Omoa.

“Debido a que los microplásticos son muy pequeños no pueden ser detectados a simple vista en los estómagos de los peces, los resultados los vemos en los laboratorios, adonde encontramos todo tipo de partículas, principalmente en el pez conocido como yalatel (yellow tail) que es uno de los que más consume plástico”, explicó la bióloga.

En Omoa y Puerto Cortés, la mayoría de pescadores están organizados y aseguran que si la basura sigue llegando al mar, en pocos años no quedarán peces.

“Las faenas cada vez son más largas, salimos en horas de la madrugada y hasta pasamos noches enteras en alta mar para pescar. Es lamentable que algunas veces solo encontramos basura, estamos impactados de ver cómo nosotros mismos estamos destruyendo nuestro planeta, hace unos años solo era cuestión de horas y las lanchas venían cargadas de variedad de peces, ahora comernos un pescado se está volviendo un lujo”, expresó el pescador Carlos Miranda.

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Anzuelos son hallados constantemente en los estómagos de los animales.

Por décadas, muchas familias de las costas hondureñas vivían de la pesca, debido a la escasez de peces los hombres han tenido que emigrar en busca del sueño americano y otros se dedican a otro tipo de trabajos.

Charly Bodden es uno de los más conocidos pescadores de Utila, él expresó que en los últimos 30 años ha visto gran aumento de plástico en el mar, “la mayoría de la basura es la que llega de los ríos principalmente en temporada de lluvias. Cuando vamos en las lanchas ese plástico se traba en los motores, lo más lamentable es cuando hacemos buceos en temporada de langostas y he visto a tortugas morir cuando tragan desperdicios de plástico”, lamentó el pescador.

Según datos de la ONU, la comida favorita de las tortugas son las medusas y es por eso que al ver las bolsas de plástico flotar se confunden y las comen, lo que les provoca la muerte.

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Los hondureños también arrojan basura en los ríos y playas.

En Utila debido a la gran contaminación de basura que llega a las costas han creado programasen los que involucran a alumnos de escuelas en la recolección de desechos para reciclar el plástico, pero por la pandemia del covid-19 muchos de esos proyectos han quedado paralizados.

Bodden comentó que para las tormentas Eta y Iota el mar se llenó de basura y cada tres minutos tenían que apagar las lanchas para poder hacer paso entre las toneladas de desechos que cubrían kilómetros de mar.

Destrucción

En Utila hay playas adonde anidan las tortugas y según los pobladores es lamentable ver que muchas al salir de los huevos no pueden llegar al mar porque no hay paso por el plástico.
Andrea Izaguirre, miembro de la organización Bica, dijo que la mayoría de la basura es la que llega arrastrada por los ríos y en Utila han encontrado residuos de envases que llegan desde Guatemala.

“Nosotros que vivimos en las islas vemos el problema con nuestros propios ojos y lo triste es que muchas personas no tienen conciencia de lo grave que es la contaminación de los océanos, como oenegés hacemos muchos proyectos de limpieza, pero es una tarea incansable y al hacer auditorías de marcas vemos que muchos de los desechos son procedentes de Guatemala”, agregó.

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Decenas de pescadores llegan a diario al muelle de Omoa en donde aseguran que en años anteriores era más fácil pescar y ahora tienen que pasar casi días enteros.

En los arrecifes la basura queda atrapada por las diferentes corrientes, el plástico tiene un impacto en el coral porque cuando se queda amarrado lo mata y cuando los animales lo consumen mueren.

Según estudios, en cada año se reporta que unos cien mil mamíferos marinos y un millón de aves marinas mueren por la ingesta de plástico; otros animales mueren por enredos, asfixia, estrangulación o desnutrición por esos desechos.

La Prensa