Presión social frena a las mujeres en la política

Una investigación regional revela que en gran parte de los casos el costo de participar en la política es la violencia.

Más allá de los avances logrados en la materia, la brecha de participación democrática se mantiene y se han identificado numerosas barreras a la inclusión efectiva de las mujeres, dice estudio.
Más allá de los avances logrados en la materia, la brecha de participación democrática se mantiene y se han identificado numerosas barreras a la inclusión efectiva de las mujeres, dice estudio.

SAN PEDRO SULA

El miedo, falta de confianza, rechazo a la confrontación, al conflicto, las presiones familiares y sociales, la culpa de abandonar a la familia, sumado a las amenazas, a los insultos, a la subestimación, a tener que demostrar todo el tiempo la idoneidad y capacidad, la escasez de recursos económicos, la invisibilidad, son los tantos motivos por los cuales las mujeres no participan en política, según una investigación.

La Red de Mujeres de la Unión de Partidos Latinoamericanos (Mujeres Upla), junto con otras instituciones, lanzaron días atrás un manual para prevenir y erradicar la violencia política contra mujeres, llamado Más Mujeres, Mejor Política.

“Una colega argentina lo dijo y aunque puede llegar a ser una barbaridad, lo repito, porque me parece tan real: las mujeres tenemos que tener el mismo derecho a la mediocridad que los hombres. A nosotras nos piden título, posgrado y pruebas de que si somos más aptas o estamos más preparadas, y hay algunos hombres que no tienen la menor idea de dónde están y sin embargo a ellos no se les toma ese examen”, dijo Sofía Brambilla, diputada argentina y directora de la publicación.

Mujeres en la política
En la historia reciente son muchos los logros de las mujeres que han aspirado a trabajar en instituciones políticas en igualdad con los hombres. Desde la Primera Conferencia Mundial sobre la Mujer de la ONU, celebrada en México en 1975, en la que se exhortó a los Gobiernos a crear las bases de una participación igualitaria de las mujeres en la política, ha pasado mucho tiempo. Las mujeres han recorrido un largo camino de luchas, y lo siguen recorriendo, destacan estudios especializados.

En entrevista vía Zoom con LA PRENSA, la política argentina explicó que más allá de la preparación política y de todos los cursos que toman para que las dirigentes estén preparadas, “nos deben enseñar a lidiar con cuestiones más personales y emocionales para ser políticas”.

La Upla representa a 19 partidos políticos de 16 países de América Latina, seis de los cuales se encuentran en coalición política en Brasil, Chile, Colombia y Honduras.

Para la elaboración del estudio se conversó con una veintena de líderes políticas quienes expresaron cuán fácil les resulta elaborar un proyecto de ley; pero les es más difícil tener la confianza que podrán manejar sus hogares y su carrera política.

La legislación de paridad de género puede estar, pero el desafío es que se cumpla como tal

Sofía Brambilla política argentina.

“Recopilamos el testimonio de una política que decidió no ser mamá porque quería llegar a un cargo en su país, y a mí me parece atroz que una mujer se tenga que resignar a no tener familia para tener una carrera política. Tenemos que generar que el sistema lo permita, porque a los varones sí les permiten tener familia, ser presidente de la nación y tener todo el paquete completo; nosotras no tenemos por qué elegir”, dijo Brambilla.

Desde que a finales del siglo 20 se sancionaron las primeras leyes que garantizaron un cupo o cuota femenino mínimo en las elecciones de América Latina, se ha visto un gran avance en los niveles de participación de las mujeres en política.

Hablar de la inclusión de mujeres en política no es un mero reclamo de igualdad, sino a mejorar la manera en la que funcionan los Gobiernos, agregó Brambilla, miembro de la Cámara de Diputados de Argentina desde el año 2017.

Sin embargo, y más allá de los avances logrados en la materia, la brecha de participación democrática se mantiene y se han identificado numerosas barreras a la inclusión efectiva de las mujeres, revela el informe.

“La violencia política son todas aquellas situaciones que por acción o por omisión vulneran nuestros derechos políticos. No tener recursos para participar en campaña, que se subestime nuestra capacidad, que se generen situaciones de abuso o de acoso, que nos condicionen, que nos extorsionen. Lo que planteamos con el manual es el que el costo de participar en política nunca puede ser la violencia”, añadió Brambilla.

En Honduras, el año pasado, las mujeres lograron la garantía de participación en un 50% en las planillas de candidatos a cargos de elección popular en los tres niveles electivos en el marco de una reunión que tuvieron con la comisión del Congreso Nacional que preparó la ley electoral.

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De los 128 diputados del Congreso Nacional 2018-2022, solo 28 son mujeres, es decir, el 10%. A través de una iniciativa aprobada el año pasado se busca alcanza la paridad para 2022.

Desarrollo

En una entrevista a LA PRENSA, la científica mexicana Úrsula Oswald Spring dijo que las mujeres son cruciales para mejorar las condiciones de vida de la población en general.

“El Banco Mundial expone que un país que aumenta un año de educación de sus mujeres tendrá un por ciento más del PIB (producto interno bruto) en su crecimiento. Se les ha olvidado involucrar activamente a las mujeres en la formación”.

No hay duda de que la comunidad mundial ha reconocido que existe la desigualdad de género y que la discriminación y la violencia contra las mujeres impregnan a todas las sociedades.

Tal es así que se ha incluido específicamente dentro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU, adoptados en 2015, que reflejan la agenda de la comunidad internacional para 2030 con miras a conseguir un futuro sostenible respondiendo a diversos desafíos globales.

Así, el ODS establece que se debe “lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas”.

Oswald Spring recordó también que la mitad de los alimentos del planeta son producidos por mujeres en huertos familiares y en miniparcelas, y en solo 4% del territorio del mundo.

“Entonces, todo lo que vemos de grandes empresas son puros biocombustibles de alimentos para animales, no son para la alimentación humana. Debemos empezar a reforzar e impulsar este tipo de cultivos, entrenar y apoyar a las mujeres con recursos técnicos y financieros para mejorar la alimentación”, agregó la experta.

Los países han hecho más de 1,500 reformas en los últimos 50 años para mejorar la participación económica de las mujeres; sin embargo, las mujeres aún solo gozan de las tres cuartas partes de los derechos legales concedidos a los hombres.

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La Prensa