Honduras: trabajadores de morgues expuestos a la tuberculosis, depresión y ansiedad

La pandemia del COVID-19 hace aún más duro el trabajo de los "morgueros" en Honduras, virus que deja a la fecha 2,552 muertos.

Empleados de morgues son vulnerables a sufrir problemas psicosociales que conducen a cambios en la salud física y mental.
Empleados de morgues son vulnerables a sufrir problemas psicosociales que conducen a cambios en la salud física y mental.

San Pedro Sula, Cortés.

"Jamás trabajaría de eso", "ni de chiste trabajo en la morgue", "a eso no le entro", respondieron tres ciudadanos hondureños sobre la consulta de si estarían dispuestos a desempeñar algún cargo en caso de dárseles la oportunidad en las morgues ubicadas en Tegucigalpa, San Pedro Sula y La Ceiba.

Hay muchas historias reales y mitos pensados en torno al trabajo en una morgue, que incluye habitualmente actividades espeluznantes y alejadas del "mundo de los vivos".

En particular, son contados quienes deciden trabajar en las diferentes funciones que conforman el departamento de Patología, unos por miedo al qué pueda pasar con su salud o porque ni siquiera quieren pensar en la muerte, pero al final es una utopía, ya que la muerte es parte de la vida.

¿Cómo funciona el organismo de una persona? ¿Cuál es el trasfondo de un cuerpo en cuanto a apariencia, piel y huesos? ¿Cuál es la causa de muerte y bajo qué circunstancias murió? Solo el patólogo forense lo puede saber con exactitud, además de un equipo de trabajo que es parte del proceso desde el inicio: técnicos, odontólogos, fotógrafos, aseadores y hasta receptores.

Para entender un poco, médicos forenses y patólogos no son lo mismo, aunque coinciden en muchos aspectos. Al final el objetivo es estudiar un cadáver y usar la misma técnica, pero los detalles los hace diferentes.

Los patólogos son enviados a ser parte de la etapa de terapia y diagnóstico, examinan las muertes, determinan cuáles casos cumplen con los criterios de una investigación más profunda y realizan autopsias, mientras que los forenses contribuyen más a la justicia.

Con limitado personal y mal pagados

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Patóloga Julissa Villanueva

La patóloga Julissa Villanueva, quien estuvo en Medicina Forense por casi 20 años y fue directora de dicha entidad de 2013 a 2018, conversó con LA PRENSA sobre el verdadero papel de los "morgueros" y las repercusiones de su trabajo más allá de la noticia diaria en Honduras.

"Un equipo forense es un grupo de personas de múltiples disciplinas, no necesariamente está relacionado con muertos o morgue, sino al servicio de administración de justicia, y tiene que ver con la presentación a través de dictámenes en un determinado juicio", comenzó diciendo.

Medicina Forense se organiza en dos grandes ramas: el departamento médico legal que atiende solicitudes relacionadas con fallecidos, exhumaciones, autopsias, inspecciones y levantamientos, mientras que el otro servicio se concentra en clínicas de psiquiatría, psicología, forense, entre otras.

Como apoyo complementario están los laboratorios criminalísticos, los cuales sirven como base de los exámenes que se requieren en un determinado caso. La participación en la escena del crimen es la primera etapa de una autopsia habitual, luego viene la revisión del cuerpo, se toman muestras se sangre, orina y otros fluidos biológicos, después estas se envían a los laboratorios criminalísticos para conocer si hubo consumo de droga, alcohol u otra causa que haya orillado la muerte.

Villanueva salió de Medicina Forense a finales de 2018, en aquel momento había no más de 50 médicos patólogos a nivel nacional, divididos en las morgues de Tegucigalpa, San Pedro Sula y La Ceiba, las cuales dan una cobertura de al menos el 80%, por lo que sigue siendo necesario expandir el servicio a las otras regiones.

"Por años hemos tenido un déficit en cuanto a médicos especialistas, aseadores y personal auxiliar a nivel nacional, por ejemplo, solo los técnicos no superan ni los 25 en todo el país, muchos de ellos no son muy letrados y trabajan de manera empírica, ya que en Honduras no existe una formación universitaria como tal, sino que en un año se pretende que estén listos", manifestó Villanueva.

La experta también se refirió a las morgues móviles, las cuales aseguró, estuvieron activas en años anteriores para trabajar los casos que no llegaban hasta las sedes forenses, sin embargo, ahora considera que estas "están dormidas (inoperantes)".

"Durante el tiempo que trabajé en Medicina Forense hubo varios episodios perturbadores, sobre todo aquellos relacionados a menores de edad que habían sido abusados sexualmente y cuerpos que llegaban mutilados", recordó.

"Como patólogos somos formados mentalmente, debemos estar convencidos que nada de lo que veamos nos va a sorprender. Se nos enseña a trabajar con personas recién asesinadas, con cadáveres putrefactos de más de 20 días y realizar exhumaciones, pero muchos al inicio prefieren abandonar esto y en algunos casos es por las condiciones físicas e internas de las morgues", apuntó.

Los horarios en la morgue son rotatorios, hay unos que son de 7:00 pm a 7:00 am, otros de 7:00 am a 3:00 pm, al final el servicio es de 24 horas. Los trabajadores allí se exponen habitualmente a enfermedades como la tuberculosis, hepatitis, VIH/Sida y ahora si no se implementa bien la seguridad, hay un alto riesgo de contagio de COVID-19.

"La morgue debe estar limpia y con condiciones idóneas para operar, pero muchas veces no es así y es por eso que se presentan varios casos de tuberculosis entre el personal. Durante el tiempo que yo estuve dirigiendo la institución me enteré de algunos casos de ese tipo", mencionó la especialista.

"Normalmente los técnicos, aseadores y receptores son de baja escolaridad y se les paga poco, apenas ganan el salario mínimo. Los odontólogos devengan un poco más de 12,000 lempiras aún cuando son grandes profesionales universitarios y a los médicos titulares, cuyo salario debe superar los 30,000 lempiras, terminan ganando un poco más de 20,000 lempiras mensuales", lamentó.

Por lo anterior, urgió la necesidad de estimular al personal en la morgue a nivel económico y académico, "todos son valiosos, pero no deben seguir siendo mal pagados y explotados", añadió.

Estabilizar su salud mental

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Psiquiatra Javier Uclés

El psiquiatra Javier Uclés considera necesario que el personal que labora en las morgues mantenga un servicio de salud mental a su disposición, ya que con el pasar del tiempo las personas tienden a ser violentas, llegan a consumir alcohol en exceso, drogas y a sufrir de depresión.

"Ese trabajo no es nada agradable, miran muchos cuerpos descompuestos, es una labor de alto riesgo y debe cuidarse a su personal. Es necesario darles períodos de descanso largos, ya que el exceso de trabajo los motiva a consumir pastillas para controlar los nervios, a ser agresivos no solo con los cuerpos, sino con las personas a su alrededor", aseveró.

Uclés lamentó que la gigantesca necesidad económica entre los hondureños orille a varios de ellos a trabajar en las morgues sin las condiciones debidas y con sueldos muy por debajo de lo ideal, al tiempo que advirtió de las enfermedades mentales más frecuentes que pueden llegar a sufrir: depresión y ansiedad.

"He atendido varios casos de trabajadores de morgues, ese ritmo puede hasta enloquecer a la persona si no se le vigila la salud mental. El trabajo es duro, peligroso, arriesgan su vida, es desagradable, están constantemente expuestos a contagios, no son valorados, pero sí despedidos", concluyó.

Trabajando con muertos

El difícil oficio de quienes trabajan a diario en los departamentos de patología forense o morgues como coloquialmente se les conoce, hace que estas personas estén en riesgo inminente de contraer enfermedades.

Los empleados de las morgues están literalmente obligados a reprimir sus sentimientos después de mirar escenas sangrientas, se les exime de la posibilidad de externar esa muerte que, irónicamente, les están provocando todos esos muertos. Al final todo se vuelve una cadena de consecuencias, una profunda desesperación que de una u otra forma termina por consumirlos por dentro.

Para completar sus evaluaciones cuenta con servicios internos de soporte del Laboratorio de Histopatología Forense, de Odontología Forense y de Radiología Forense. Este departamento se apoya también en las pruebas que solicita a los Laboratorios Criminalísticos y de Ciencias Forenses.

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Medicina Forense tiene sus instalaciones en Tegucigalpa, San Pedro Sula y La Ceiba.

El Departamento de Patología Forense brinda sus servicios las 24 horas del día y los 365 días al año. Está constituido por médicos generales que realizan los servicios de rutina bajo la supervisión de especialistas en medicina legal, estos peritos también cumplen con otras actividades como reconstrucciones de hechos, audiencias y juicios orales dentro y fuera de las ciudades.

El departamento de Patología Forense realiza también servicios de apoyo como las inhumaciones de cuerpos no reclamados y la emisión de certificados requeridos por el Registro Nacional de las Personas (RNP) para el registro de defunción. Facilita además a los familiares de los fallecidos u occisos, el acceso a la información acerca de la causa de muerte.

LA PRENSA contactó vía WhatsApp al director de Medicina Forense, Ismael Raudales, para conocer desde su punto de vista las condiciones actuales de las morgues en el país, sin embargo, no hubo respuesta.

La Prensa