8 errores que cometen las mujeres enamoradas

Existen ciertas acciones que no son recomendadas, aunque sea en nombre del amor.

Redacción. Cuando la mujer se enamora por lo general pasa por alto ciertos aspectos que debería tomar con más atención y seriedad, para evitar que su pareja pueda pasar sobre ella. Tome nota de los siguientes errores más frecuentes que comete una mujer enamorada del hombre equivocado:

1. Toma siempre la iniciativa y lo contacta antes que él lo haga. Siempre es la primera en llamarlo, enviarle un mensaje de texto a su celular o correo electrónico o comunicarse con él a través de una red social.

2. Busca compartir o participar en las mismas actividades que él, aunque se trate de un deporte de riesgo o una actividad cultural que no le interesa en lo más mínimo.

3. Intenta hacerse amiga de sus amigos o -en el peor de los casos- de su(s) ex novia(s) o esposa(s).

4. Se acomoda siempre a la disponibilidad de horarios y las necesidades de él. Incluso es capaz de recorrer grandes distancias para ir a verlo, sin importar las circunstancias. (Dos horas de autobús en un día de lluvia y frío).

5. Paga un alto precio, literalmente. Lo invita a tomar un trago y paga la cuenta ella. Lo invita a pasar la noche juntos en un hotel cinco estrellas y paga la cuenta ella. Planifican juntos un viaje y paga, al menos, la mitad de los gastos del viaje. Paga cualquier precio (dinero) con tal de tener a ese hombre a su lado.

6. Le hace favores de todo tipo, aunque ello la perjudique. Estos favores pueden ser materiales o no materiales. Las mujeres que corren detrás de los hombres pueden acceder a los pedidos más insólitos, como ir a hablar con el jefe de él para que le dé un aumento de sueldo o lo cambie de sector, o traer un cargamento de cosas del exterior en lugar de reservar esa cantidad de espacio y peso para traerse algo para ellas mismas.

7. Pagarle multas, deudas o prestarle dinero. Hacerle regalos de todo tipo y por cualquier motivo.

8. Oírlo contar cómo llamó a su exnovia o expareja porque la extraña.

La Prensa