Consejos para superar el miedo para poder iniciar una nueva relación

Son muchas las personas que tras pasar por una ruptura de pareja, el sufrimiento y el dolor que les supone superarla termina por generarles grandes miedos ante la posibilidad del inicio de una futura relación.

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SAN PEDRO SULA.

La no superación del pasado, el rencor, así como las comparaciones continuas y los miedos generados a que nos puedan volver a dañar, terminan por bloquearnos, considerando que la única protección posible pasa por no restablecer una nueva vida de pareja.

Muchos se embarcan en relaciones esporádicas que finalmente no llegan a nada, pues la persona aún no ha sanado su corazón y es pronto para que el amor encuentre nueva cabida en su vida.

Como consecuencia de ello, las continuas decepciones o fracasos que viven les hacen pensar en que jamás volverán a amar como hicieron con su ex pareja, pero pensar esto es un error.

Debemos tener paciencia y permitir adaptarnos a nuestra nueva vida, siendo prioritario superar el dolor y el sufrimiento pasado. Intentar tapar estos sentimientos con otras relaciones no será la solución al vacío que se siente.

Existe un refrán que dice que “un clavo se saca con otro clavo”, pero esto no es del todo cierto y por supuesto no es una teoría que se pueda confirmar en todos los casos. Cuando la relación ha sido intensa y las emociones y sentimientos generados han sido verdaderos, el proceso de duelo que tenemos que pasar es inevitable y necesario, y por más que intentemos evitar el dolor que la superación de un amor perdido requiere, si no lo sufrimos, será difícil poder generar nuevas relaciones sanas y satisfactorias.

En todo caso, si este problema se hace muy «cuesta arriba», siempre se puede pedir ayuda profesional que, con toda seguridad, ayudará y apoyará en este proceso.

¿Cuáles son los miedos más comunes que nos bloquean y no nos permiten volver a amar?

-Miedo a ser abandonados. Tras una relación larga, las personas generamos gran confianza y mucha seguridad en el otro. En ocasiones la ruptura se ve venir, pero en otros muchos casos, infidelidades o abandonos inesperados se hacen presentes, dejando una gran huella en el abandonado pues no era previsible para él o ella.

El impacto y sufrimiento ocasionados tras esta situación es tal, que el simple hecho de volver a pensar que pueda ocurrir de nuevo y rememorar todo aquel dolor pasado, produce un conflicto de “intereses” sobre si volver a arriesgar el confiar en otra persona. El miedo a ser abandonados de nuevo y todas las emociones negativas ocasionadas por ello limitan a la persona a iniciar una nueva relación.

-Miedo a no poder controlar la relación. Tras una ruptura dolorosa, las personas solemos intentar controlar todos los aspectos posibles de la nueva pareja y de la situación que se creará juntos, para así evitar que nos vuelva a suceder lo mismo.

A pesar de los muchos intentos que algunos hacen por frenar sus emociones para no llegar a enamorarse, sabemos que hay un momento en que es inevitable limitar o restringir lo que vamos sintiendo.

Es por ello por lo que algunos deciden no conocer a nuevas personas para así no verse expuestos a esta situación. La necesidad de saber que todo irá bien y no volver a fracasar, así como la intolerancia a la incertidumbre que se produce por no tener garantías de que la relación irá bien, supondrá una fuente de conflicto importante.

-Miedo al conflicto. Después de pasar tiempo sin pareja, las personas se acostumbran a pensar en sí mismas, tienen menos conflictos y preocupaciones pues no comparten las de su pareja, y en cierto sentido entienden que esto es uno de los grandes beneficios de ser solteros.

Muchas personas sienten miedo a involucrarse de nuevo en una relación donde puedan pelearse o discutir, y que la tranquilidad o estabilidad emocional se acabe. Es frecuente escuchar que solo se está mejor pues así se evitan conflictos o discusiones, prefiriendo muchos esta opción antes de verse involucrados en una relación tóxica que les produzca inestabilidad.

-Miedo a ser rechazados. Algunos prefieren no interaccionar a niveles más íntimos con otras personas pues temen que puedan ser rechazados al inicio o durante la relación, temiendo así involucrarse emocionalmente y que la otra persona no comparta nuestros sentimientos de la misma forma e intensidad.

-Miedo al fracaso. Este es uno de los miedos más comunes, pues tras varias pérdidas puede ser posible que creamos que siempre volveremos a fracasar. En ocasiones muchas rupturas se dan con personas maravillosas donde la complicidad y la buena relación era existente, sin embargo, el amor se acabó.

Estos factores hacen dudar a muchos sobre la esencia del amor y produce un gran miedo pues ya conocen que a pesar de tener todos los requisitos para que una relación funcione, existen factores no controlables que pueden acabar con la misma.

Cuando comenzamos una nueva relación no debemos comparar continuamente al otro con recuerdos de relaciones pasadas. En cierto modo es normal que tras rupturas dolorosas las personas sintamos miedos similares a los expuestos anteriormente, pero esta no es una razón para no luchar por superarlos, pues si no nos convertiremos en víctimas de los mismos, siendo así producto de nuestros miedos y no de nuestros deseos.

Recuperar la confianza en nosotros y transmitirla a los otros, no trasladando nuestros temores a la relación, nos permitirá crear relaciones de mayor calidad, donde sin duda alguna será difícil predecir lo que ocurrirá, pero no existe el amor sin un cierto riesgo. Tolerar la incertidumbre que cualquier nueva relación conlleva, así como evitar el control excesivo sobre la misma, te permitirán al menos tener las oportunidades que de otra manera no serían posibles.

La Prensa