Cómo saber si te enamoras fácilmente

Las personas enamoradizas tienden a idealizarlo todo y a llamar «relación» a algo que no tiene las bases necesarias para serlo.

SAN PEDRO SULA.

En temas de amor, no hay nada escrito y no existe manual de instrucciones que explique los pasos a seguir y los descansos que tomar entre una pareja y otra, en caso de ser necesarios. Por eso mismo, porque cada uno vemos el querer de una forma diferente, nos «mosquea», por ejemplo, cuando una pareja rompe y uno de los miembros, a los pocos días, semanas o meses, encuentra otra persona con la que soñar. «No querría tanto a su pareja si olvida tan rápido» o «qué pronto se ha embarcado en una nueva relación» son frases que se pasan por la cabeza de muchos, que no ven con buenos ojos esta conducta ni entienden la situación.

Lidia Alvarado, psicóloga experta en relaciones amorosas, expone que en casos puntuales esto es algo normal, pero que si alguien cambia de persona de manera frecuente, su enamoramiento obedece a razones que poco o nada tienen que ver con el amor: «Estas personas siempre están con la antena del amor puesta allá por donde van. Son love hunters (cazadores del amor)».

Al parecer, solo necesitan recibir una pequeña muestra de atención o afecto por parte del otro para sentirse «tremendamente especiales» y activar de manera inmediata el «interruptor del enamoramiento». Fruto de esto, tal como dice la experta en relaciones, este tipo de personas empiezan a idealizar a todos los que les prestan atención, proyectando todos sus deseos en ellos y «fantaseando con una relación que en realidad no existe».

¿Eres enamoradizo?
Alerta Lidia Alvarado que cuando alguien se enamora con facilidad, en realidad no lo hace de esa persona en concreto, sino de la idea de «estar en pareja». «Detrás de los que se enamoran con facilidad se esconde una elevada ansiedad por encontrar pareja, y lo hacen «de forma indiscriminada, sin tener en cuenta la personalidad de la otra persona, sus verdaderas intenciones o si son correspondidas».

Este tipo de personas suelen tener baja autoestima y dificultades para estar solas. Por ello, su objetivo es encontrar a alguien que les llene su vida, que les haga sentirse especiales y queridos. Esa búsqueda de pareja está condicionada por, tal como dice Lidia Alvarado, una necesidad, no por una libre elección: «Necesitan estar en una relación para darle sentido a su vida».

Por otro lado, la psicóloga advierte que, en líneas generales, las personas enamoradizas confunden sexo con amor. «Si tuvieron una noche de intimidad sexual se empiezan a crear ilusiones que van mucho más allá de esa noche, y buscan una definición inmediata para lo que ocurrió, como si el sexo fuera igual al amor». Comienzan entonces a llamar «relación» a algo que no tiene las bases necesarias para serlo.

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Gestionar la impulsividad amorosa
Dado que para los psicólogos en relaciones amorosas no se trata de un comportamiento sano, habría que llevar a cabo una serie de pautas para poder controlar la impulsividad y, como hemos mencionado anteriormente, esa impulsividad amorosa parte de una baja autoestima. Por tanto, primero debemos trabajar en ella. «Construir una autoestima fuerte, querernos de manera incondicional aprendiendo a estar bien en soledad y disfrutar de nuestra vida con independencia de estar o no en pareja, es el mejor antídoto que evitará que sintamos amor hacia el primero que nos regale muestras de afecto», indica la psicóloga.

Recuerda que el amor propio hace que la pareja sea una elección y no una necesidad, lo que cambia por completo de quién te enamoras.

Aprender a gestionar las emociones sería el segundo punto en el que trabajar: «Hay emociones que no nos gusta nada sentir pero de las que no podemos escapar». Huimos de la tristeza, de la ansiedad, de la preocupación o del enfado, pero en realidad esas emociones a las que denominamos negativas forman parte de la vida.

«Si intentamos negarlas y evitarlas en lugar de aprender a gestionarlas, terminaremos buscando maneras poco saludables para sentirnos mejor. Una de ellas puede ser engancharnos emocionalmente a alguien con la falsa esperanza de que por arte de magia logre que nuestras emociones negativas se transformen en otras mejores», comenta. Por tanto, es fundamental aceptar nuestras emociones negativas en lugar de reprimirlas, y aprender a gestionarlas de la manera adecuada.

Por último, y quizá el camino que habría que tomar si los anteriores consejos no dan sus frutos, hay buscar ayuda profesional. Cuando tu impulsividad amorosa es una constante en ti y está afectando a tu vida, es probable que ya hayas intentado solucionarlo por tu cuenta sin lograr el éxito que necesitas.

Por ello, dice Lidia Alvarado que es importante que «busques ayuda de un profesional que descubra las razones que hay detrás de tu facilidad para enamorarte» y pueda darte las herramientas que necesitas para cambiar tu situación.

La Prensa