¿Puede una infidelidad reforzar una relación de pareja?

Aunque es principio de conflicto, si se gestiona de la manera adecuada, una infidelidad puede tener beneficios.

SAN PEDRO SULA.

Hay cosas que siempre han existido, aunque en algún momento no hayan tenido nombre. Una de ellas, la infidelidad, es un tabú incluso en nuestros días, pero una situación tan común que ya asumimos sin mucho asombro.

Pero aunque aceptemos el engaño en la pareja como algo que ya no es extraordinario, no por ello deja de fascinarnos, y de dolernos, claro. Porque, en la mayoría de los casos, una infidelidad es el indicador de que algo no va bien; tambalea los cimientos de una relación, y supone tal vez la mayor prueba a la que una pareja puede enfrentarse.

Aun así, si en la mayoría de los casos una infidelidad es el fin de la relación, en otros pocos, puede que sea la solución: una cura a esos problemas que parecían irresolubles.

Una encuesta realizada por JOYclub, página de citas, entre 1000 de sus usuarios, destaca el dato de que, en el 43% de los casos en los que una de las partes de la pareja ha sido infiel, esta «aventura» ha sido clave para mejorar su relación, anteriormente dañada.

«En estos casos, las relaciones de infidelidad se alargaron en el tiempo hasta un año, convirtiéndose la figura de la tercera persona en un elemento clave para salvar la relación. De hecho, uno de cada tres encuestados ha afirmado que sus affaires han tenido efectos positivos en su relación», explican desde la encuesta.

Madurez emocional
Macu Guerrero, psicóloga sanitaria y directora del centro Ruth González Terapia, explica que este resultado, aun curioso, no es imposible: «Para sacar beneficio de una infidelidad, es necesario que los miembros de la pareja tengan una madurez emocional suficiente para poder superar el engaño y perdonarse».

Continúa y explica que, si partimos de este punto, la pareja puede expresarse de manera libre, acercándose a lo que realmente necesitan para poder continuar juntos. «Es decir, sí podría ser una oportunidad para que la pareja pueda transformarse si es lo que ambos desean», puntualiza.

Debemos tener en cuenta que, la situación cambia mucho en el caso de que la infidelidad se mantenga en secreto, ya que si una de las partes desconoce lo ocurrido, no se propicia la «crisis de pareja». Comenta Macu Guerrero que esto en sí «puede llegar a ser un beneficio, siempre que ambos miembros se sientan felices, tranquilos, y no sientan que "algo va mal"». «Si, en cambio, si necesita confesar a su pareja su infidelidad, para esa persona es primordial ser honesta y plantearse de forma conjunta, siempre que sea posible, las mejoras dentro de su relación. Esto puede verse también como un beneficio a largo plazo dentro de la pareja», cuenta la psicóloga.

Acuerdo entre la pareja
Por otro lado se debe señalar, que las consecuencias de una infidelidad son distintas si esta ha sido motivada por una carencia en el plano sexual, o por el contrario en el plano afectivo.

«En ocasiones, entre los miembros de la pareja existen acuerdos, a veces implícitos, en los que podrá ser igual de grave una infidelidad sexual como emocional. Sin embargo, en otros casos, para algunas personas es más doloroso y difícil poder superar una infidelidad de su pareja en el plano sexual», explica Macu Guerrero.

Asimismo, puntualiza que es muy importante la manera en la que se gestiona la situación. Por ejemplo, es muy diferente que la persona infiel le cuente a su pareja lo ocurrido, que esta se entere por terceros del engaño. «El hecho de hablarlo, de expresar lo sucedido, puede ser un punto que marque la diferencia en el futuro de la relación», añade.

Aunque una infidelidad sí puede traer un cariz positivo a una relación, en general suele ser símbolo de desgaste y terminar por ser la causa de una ruptura. «Una infidelidad puede ser el principio de desajustes, de castigos, de distancia entre los miembros de una pareja, ya que la pareja es uno de los lugares donde más vulnerables podemos sentirnos, un espacio de intimidad mayor que en otros vínculos afectivos, por lo que el daño producido puede ser algo que no pueda repararse», concluye la psicóloga.

La Prensa