Amor y ciberviolencia: así son las parejas adolescentes  

Un estudio en el que participa la Universitat de València para ayudar a predecir la ciberviolencia en parejas adolescentes señala que los chicos que controlan y agreden a sus parejas lo hacen tanto en el ámbito virtual como real y que las chicas que agreden y controlan a sus parejas de manera «online» están de acuerdo con mitos del amor romántico y del sexismo.

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SAN PEDRO SULA.

El sexismo, los mitos del amor romántico y la violencia de pareja «offline» son indicadores que pueden predecir la violencia por internet en adolescentes, según apunta la investigación, publicada en la revista «Computers in Human Behavior» y que también demuestra que la prevalencia del cibercontrol es mayor que la ciberagresión entre las parejas jóvenes.

El estudio ha sido elaborado por las investigadoras del Grupo LISIS María Jesús Cava y Sofía Buelga, de la Universitat de València; Belén Martínez Ferrer, de la Universidad Pablo de Olavide; y Laura Carrascosa, de la Universidad Internacional de Valencia, según un comunicado de la primera institución académica.

Se han analizado tres aspectos relacionados con la ciberviolencia en parejas adolescentes: la prevalencia de este tipo de violencia; las diferencias en sexismo, mitos del amor romántico y violencia «offline» de pareja en función del grado de ciberagresión y cibercontrol, en chicos y chicas; y, por último, el peso de estas variables en la predicción de la violencia desde internet y de pareja y el cibercontrol en adolescentes.

Respecto de la prevalencia, según el estudio, los chicos que agreden desde internet con mayor frecuencia a sus parejas son más sexistas y cometen más actos de violencia de pareja en el ámbito real, por lo que se evidencia la continuidad entre ambos contextos.

En el caso de las chicas, se observa que aquellas que cometen más conductas de ciberviolencia hacia sus parejas se identifican en mayor grado con los mitos del amor romántico, son más sexistas y cometen más conductas de violencia verbal y relacional hacia sus parejas en el ámbito real.

Los resultados de la investigación también constatan diferencias de género en las variables que predicen la participación como agresor en conductas de ciberviolencia de pareja.

«Estos resultados sugieren que las adolescentes que creían más en los mitos de amor romántico, incluyendo mitos como la asociación entre el control y el amor, la existencia de un único y verdadero amor o la omnipotencia del amor, podrían utilizar estas creencias para justificar y legitimar el cibercontrol y la ciberagresión hacia sus parejas», subrayan las investigadoras.

Sin embargo, en el caso de los chicos, pese a que aquellos que agreden en el ámbito digital a sus parejas se identifican habitualmente con los mitos del amor romántico y son más sexistas que los adolescentes que no agreden a sus parejas, es el hecho de haber agredido a la pareja en el ámbito físico el principal indicador para predecir que también cometerán conductas de ciberviolencia y cibercontrol, añaden.

Los resultados de este estudio arrojan información novedosa para el diseño de políticas públicas y programas de intervención orientados a prevenir la violencia en parejas adolescentes, ya que muestran que la violencia en estas parejas implica tanto la interacción tradicional como el mundo virtual del adolescente y que un aspecto básico en este tipo de violencia son las conductas de control.

Un segundo aspecto es la importancia de creencias que se transmiten en el proceso de socialización en la ciberviolencia de pareja y cómo éstas se transmiten de manera diferente a chicos y chicas. «Las chicas que agreden a sus parejas de forma telemática parecen identificarse más con los mitos del amor romántico en los que las conductas de celos y las discusiones se interpretan como una expresión de amor«, explican.

Los hallazgos del estudio muestran que las chicas que agreden y controlan a sus parejas en el ámbito digital están más de acuerdo con el sexismo. Así, consideran que los chicos son superiores a las chicas en algunos aspectos y creen que son más idóneas para aspectos que tradicionalmente se consideran femeninos como el cuidado, las relaciones, de manera que implica el paternalismo protector, la idealización de las mujeres y el deseo por las relaciones íntimas.

La Prensa