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Cuando son ellos los que pierden el interés en la cama

Un hombre puede llegar a perder el apetito sexual por diversas razones, aquí tres de las más frecuentes

La falta de cariño y momentos de pasión son uno de los primeros síntomas de que algo no está marchando bien.  Foto Istock
La falta de cariño y momentos de pasión son uno de los primeros síntomas de que algo no está marchando bien. Foto Istock

Cuando un hombre deja de sentir amor hacia una mujer se le nota. Aunque trate de disimular, ciertos comportamientos lo delatan.

La rutina y los problemas que se van presentando en el día a día pueden minar el estado de ánimo y la salud de una pareja, así como el trato con sus amigos y familiares.

En ciertas ocasiones, el amor es más fuerte, pero en otras las tribulaciones no resueltas terminan siendo demasiado grandes. Uno de los ámbitos en los que se nota más una mala etapa es en el dormitorio.

A continuación, los motivos más usuales que llevan a los hombres a perder interés por las relaciones íntimas.


Escasez de contacto físico. La falta de cariño y momentos de pasión son uno de los primeros síntomas de que algo no está marchando bien. Cuando apenas se tienen resulta bastante complicado volver a encender la llama lujuriosa que antes compartían. Aunque este mismo indicio puede venir acompañado y provocado por otros que mencionaremos luego, siempre se pueden probar nuevas experiencias para que su vida sensual sea plena. Organizar citas especiales, jugar a algo sensual o dar alguna sorpresa sería ideal.


Algo falta en la relación. Te sorprendería lo importante que es la conexión cuerpo-mente en los hombres cuando se trata de los instantes en el dormitorio. Si un varón no puede dejar de pensar en un problema y no hace nada por solucionarlo, es posible que no reaccione de igual forma al deseo, por ello no sería impactante que no esté dispuesto a hacer el amor en ciertos momentos, pues quizá esté cavilando algo que le preocupa. Estas tensiones y malos estados de ánimo se deberían dejar fuera de su “nido”.


Se odian a sí mismos. Para muchos, la depresión mantiene un monólogo interno en sus mentes, una voz continua que les recrimina malas decisiones y los dejan con una autoestima fatal. Cuando no podemos detener ese comportamiento tan tóxico es normal que muchos otros aspectos de la vida se resientan, y es que, aunque quieras transmitirle lo mucho que lo quieres y lo inteligente que es, es complicado que te escuche de verdad.