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Señales de que estás presionando a tu pareja

Estás tan enamorada que sin darte cuenta estás “asfixiando” a tu novio y puede costarte la relación

Cuando estás emocionada con alguien es fácil apresurarse y empezar a imaginar un futuro de ensueño. El problema es que muchas cosas pueden salir mal si fuerzas tu relación a apresurarse con cosas para las que no está lista.

Las prioridades de cada pareja son diferentes, por ejemplo, hay personas que quieren el compromiso; otras que prefieren ir a un ritmo más lento, y ninguno de los dos son malos, pero sí tienen que estar en la misma página.

A continuación, estas son las señales de alerta. Si te identificas con la mayoría, toma cartas en el asunto.

Mandarse mensajes y estar en contacto constante se ha vuelto una necesidad. Al principio de la relación es normal querer tener contacto con esa persona especial durante el día, pero cuando se convierte en una necesidad, algo está mal. Querer mucho muy pronto puede hacer que se harten, así de fácil.

No se conocen profundamente. Como tienen mucha prisa, jamás llegarán a conocerse de verdad. Ambos se enamorarán de la versión que proyecta la otra persona. Y aunque por momentos será lindo, eventualmente tendrán que enfrentar otra realidad, y quién sabe si ambos estarán a gusto con ello.

Hay ansiedad innecesaria en torno a la relación. Cuando dejas que la relación se desarrolle a un ritmo natural, ambos podrán relajarse y disfrutar el día a día, pero cuando apresuran la relación se estresarán muchísimo. Sobreanalizarán la conducta del otro.

Ignoras las señales de alerta. Apresurar la relación no te permitirá poner atención a la realidad. Tus preocupaciones serán subestimadas u omitidas porque se enfocarán más en lo que quieren de la relación que en lo que tienen realmente.

Pensarás en ‘deberías’. Cuando se trata de amor saludable no existe algo como una ‘línea del tiempo’ o ‘receta mágica’. No tienen que irse a vivir juntos por un año o casarse. Cuando obligas a que tu relación se desarrolle más rápido de lo que debería, te vas a enfocar en lo que ‘deberías’ hacer y no en lo que realmente quieres.