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No te conviertas en mamá de tu pareja

Algunas esposas suelen tomar las riendas del hogar, de manera que consienten en exceso a su cónyuge todo por mantenerlo, según ellas, feliz o retenerlo.

“El que primero dirige termina siendo dirigido”, expresa el psicólogo Rafael Mejía.
“El que primero dirige termina siendo dirigido”, expresa el psicólogo Rafael Mejía.

Asumimos que no deseas ser la madre de tu pareja, pero algunas otras mujeres se vuelven demasiado serviles, sin darse, cuenta con sus esposos, por seguridad.

El síndrome de Wendy es un trastorno que tiene una mujer cuando siente miedo al rechazo o pretende hacer todo para evitar que su pareja se aleje de su lado.

Las mujeres que tienen este trastorno se hacen responsables de todo lo concerniente al entorno familiar, desde los quehaceres hasta los pagos y crianza de los hijos, sin observar que también ellas necesitan ser atendidas y recibir ayuda.

“El que primero dirige termina siendo dirigido. Siempre se ha dicho que el rey de la selva es el león, pero la leona es quien pelea por sus crías”, advierte el psicólogo Rafael Mejía. El hombre termina acomodándose ante la conducta de su mujer. Se vuelven conformistas e irresponsables, pero a la larga ellas terminan deprimiéndose por falta de atención y se vuelven dependientes de la aceptación social.

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Debes entender que tu pareja tiene que asumir responsabilidades propias del hogar. Es su deber, no un favor.



Características del síndrome de Wendy:
-Cuidan tanto a los demás que se vuelven ‘madres’, realizando todo para ellos.

-Entiende el amor como sacrificio y resignación.

-Ceden a todo lo que les digan para evitar que su pareja o demás personas se enojen.

-Insiste en hacer las cosas.

-Toma responsabilidad de otros que no le corresponden.

Las recomendaciones que brinda el psicólogo son:

-Fortalecer la autoestima para que no esté tan preocupada por satisfacer las necesidades o la percepción de otros, sino que pueda estar más satisfecha de sí misma.

- Enseñarle a ser más asertiva, saber pedir las cosas.

-Tratar de no ocuparse de todas las actividades, sino que aprender a delegar en su pareja o con quienes convive. Repartir las responsabilidades equitativamente.

- Respetar el derecho universal de cada uno.

- Tratar de ser prudente, tolerante y paciente a la hora de tratar con otras personas.