Abstenerse de ejercer el sufragio no construye democracia, no debería ser opción para las elecciones. Si aún no tiene una opinión clara sobre quién debe ser el próximo presidente de Honduras, vuelva a repasar los informes sobre los candidatos, tómese el tiempo para escoger quién debería ganar la alcaldía de su municipio y vote por los diputados en los que no pesan acusaciones. Favorezca a aquellos que le inspiren confianza en tomar decisiones para bien del país, no para su propio beneficio. No es tarea fácil, eso está claro, porque la campaña para estos comicios ha estado vacía, con total ausencia del debate de ideas. Llegamos al día de las elecciones con conceptos vagos sobre las propuestas de los partidos y alianzas. Sus promesas siguieron rondando sobre los temas económicos y sociales que ya conocemos, pero no hay sustancia en cómo empezar a resolverlos.

Aún así, no podemos quedarnos en casa, sin votar. Dejar que los menos decidan mientras solo actuamos como observadores, sin tomar conciencia del futuro que estamos heredando a nuestros hijos, a las nuevas generaciones. Hay que acudir a las urnas para votar con responsabilidad. Hacerlo pensando en la honestidad y la capacidad de los candidatos, con la confianza que el proceso será transparente, inclusivo y justo, que la transmisión de los resultados no deje dudas sobre el manejo de las actas y que el Consejo Nacional Electoral (CNE) actúe con agilidad y cumpla con su misión y todas sus obligaciones.

Confiamos que el sistema ha sido probado, que no falle el internet ni falte la energía este domingo. Y lo más importante, que los dirigentes políticos y consejeros del CNE actúen apegados a la Ley Electoral para que tengamos la certeza en los resultados. Que los aceptemos en paz, en un ambiente de respeto y tolerancia, donde prevalezca el diálogo. Para este 28 de noviembre, estamos convocados más de cinco millones de hondureños a las urnas para elegir al nuevo presidente, tres designados, 298 alcaldes, 128 diputados al Congreso Nacional y 20 al Parlamento Centroamericano, unas elecciones que dejan pendientes reformas electorales profundas que son necesarias para mejorar el proceso y fortalecer la institucionalidad.

Ahora lo importante es dejar atrás esta campaña de insultos, de miedo y polarización, sacudirnos ese desinterés que nos desvaloriza y derrotar al abstencionismo; esforzarnos y mirar hacia adelante, con optimismo y confianza. Este domingo salgamos masivamente a ejercer el derecho a elegir y a vivir en democracia. Todos los votos cuentan y Honduras los necesita.