30/06/2022
09:17 PM

Más noticias

Vacunación, emergencia

    Hay emergencias individuales y colectivas. Estas últimas no siempre oportunamente atendidas como está ocurriendo en estos días por causa de la desidia de la población y de los limitados recursos, cuyo agotamiento se trasforma en el dicho popular: “¡Qué le vamos a hacer!” Pues sí hay que hacer porque la Secretaría de Salud debiera prever y no desembocar en esta “tierra de nadie”, absurdo politiquero con el cambio de mando.

    “Estamos diciendo que se están atendiendo las emergencias, pero en este momento la vacunación es una emergencia”, por lo tanto, concluiría el silogismo lógico la vacunación tiene que ser atendida y no experimentar interrupción ni por Salud ni por los más interesados que debieran ser los primeros en atender los llamados, acudir masivamente y completar el programa de inmunización.

    En el tema del covid es desalentador. Alarman las informaciones del día a día proporcionada por personal que se halla directamente atendiendo a los pacientes en los hospitales o en los triajes, cuyo número ha disminuido sustancialmente por la desbocada euforia de disminución de casos hace unas semanas y el fin de contratos de personal destinados en esos centros.

    Ahora que la curva, un poco olvidada, va hacia arriba el clamor es masivo y diario. Pero no se escucha puesto que centros de vacunación, como los del Instituto Hondureño de Seguridad Social, se hallan desiertos, lo mismo para el covid que para la influenza. ¿Qué pasa? La atención en el IHSS no discrimina entre derechohabientes o no afiliados. Todo el que llega y se identifica es atendido.

    Para la gripe se van agotando las vacunas, aunque como consuelo en dos meses llegarán más dosis. Mientras tanto a cuidarse, no hay de otra, porque en “palacio las cosas van despacio”. Claro que habrá que identificar qué cosas, porque aquello de las “prestaciones” para los jerarcas del Presupuesto, la firma de contratos y el fortalecimiento de la impunidad ante lo que viene saca carreras, evitando toda la posible polémica, por ello en estos días se aplica aquello de “a la chita callando”, sigilo y silencio.

    Al covid se han unido en las últimas semanas la influenza y el dengue con ascenso en el número de pacientes. Manteniendo la mira en niños y jóvenes cuya inmunización es necesaria para recuperar la enseñanza en el aula, hay que enfilar los esfuerzos y creatividad hacia los miles y miles de hondureños que se han quedado con la primera dosis y una cantidad mayor que no ha recibido la tercera, la de refuerzo. La emergencia colectiva exige un respuesta prioritaria, directa y eficaz.